sábado, 25 de mayo de 2019

Besos en el hall (Poesía)


Llegar del mundo hasta el cristal de la puerta,
llamar y esperar-te, con el corazón galopando.
Un olvido que deja estelas por las calles,
pedazos de realidades que se van deshaciendo con los pasos.

Caminar por las veredas de la ciudad
hacia un instante que es una puerta,
detrás de otra puerta y luego de otra más
en donde un mundo desaparece y otro nace más real.

Saber que al llegar el olvido de todo será el encuentro de algo más,
que los sentidos se encenderán más allá del aturdimiento del día.
Ir flotando, liberándose de todo
con la ilusión de un niño que se cree la realidad de los cuentos.

O escuchar que al fin llegas,
que un instante o muchos han pasado
y entonces sí estás frente a ese otro cristal de otra puerta que te mira
llamando y esperando-me.

Formar parte de la realidad un rato más,
retocando, acomodando, preparando el universito para nosotros,
tratando de mantener en calma los potros indomables del tiempo
que a veces colaboran aquietándose.

Saber que bajaré a buscarte
y dejaré entrar contigo la chispa y el beso,
o bajarás a abrir el cristal enorme de la puerta
para levitar entre el mundo y el cielo del amor.

Las puertas se abren y los cuerpos se atraen como imanes deseosos.
Da igual de quién es el hall,
qué vida hay detrás de aquellos muros,
que sueños o ilusiones se agitan en los pisos superiores.

No importa de qué mundo hemos venido,
quién termina qué o qué empieza cuándo.
El movimiento es atracción,
los pasos son hacia el encuentro de un cuerpo de los dos.

En la proximidad está la magia,
pasos que acercan años luz,
almas que se encuentran y se van fundiendo
mientras el mundo de los otros se esfuma en ese instante para siempre.

Y en ese mar de amor
en el que todos los sueños son posibles,
los labios, que son amantes de la ternura y del silencio,
se acercan poco a poco, con una intensidad desesperada y desesperante.

Y se tocan, se sienten, al fin se saborean,
los labios, las bocas, los cuerpos, las almas
se encuentran detrás de los cristales,
abriendo los portales infinitos del amor.

Pablo Rego © 2019

Foto © Freepik

sábado, 18 de mayo de 2019

Ojos cuarenta y pico (Poesía)


Mirar nuevamente las cosas…

Como una lejanía sombría que va borrando pequeños detalles
las figuras pierden sus contornos transformándose un poco en otras.

Antes había brillo, luz, intensidad…

Empieza a atardecer en las hojas escritas
como quedándose sin combustible los faroles en las últimas horas del día,
el mundo se borronea y se hace extraño que la claridad de siempre
se vaya volviendo sombras.

Por los ojos han entrado pensamientos, ideas, conocimiento,
unas formas matemáticas y otras sensuales,
viejas letras difíciles de entender y otras pequeñísimas.

El tiempo fue un aliado natural sin saberlo
para la ignorancia de los cristales y los armazones,
sin la necesidad de aprender una cultura sus cosas son extranjeras,
pero un día, por los cuarenta, el tiempo se hace presente y empieza a achicar las cosas,
a marearlas, a esconderlas.

Los ojos se van cerrando, juegan a oriente,
los brazos se estiran y se flexionan con el foco en sus manos,
pican, arden, se cierran, se cansan
y al final de un impedimento hartante caen en su prisión de cristal.

La importancia de ver, también con los ojos,
las letras, las palabras, los detalles pequeños del artista,
las cositas que hacen que otras cosas más grandes funcionen,

Enterase de ínfimos detalles de la existencia que pueden ser ignorados,
pero que nos empeñamos en mirar,
a los cuarenta y pico como a los veinte.

Pablo Rego ©2019

Imágen:©Freepik

lunes, 13 de mayo de 2019

Poesía de Pablo


"Vuelve el Otoño" de Pablo Neruda Un enlutado día cae de las campanas como una temblorosa tela de vaga viuda, es un color, un sueño de cerezas hundidas en la tierra, es una cola de humo que llega sin descanso a cambiar el color del agua y de los besos.
No sé si se me entiende: cuando desde lo alto se avecina la noche, cuando el solitario poeta a la ventana oye correr el corcel del otoño y las hojas del miedo, como lengua de buey espeso, algo en la duda del cielo y de la atmósfera. Vuelven las cosas a su sitio, el abogado indispensable, las manos, el aceite, las botellas, todos los indicios de la vida: las camas, sobre todo, están llenas de un líquido sangriento, la gente deposita sus confianzas en sórdidas orejas, los asesinos bajan escaleras, pero no es esto, sino el viejo galope, el caballo del viejo otoño que tiembla y dura. El caballo del viejo otoño tiene la barba roja y la espuma del miedo le cubre las mejillas y el aire que le sigue tiene forma de océano y perfume de vaga podredumbre enterrada. Todos los días baja del cielo un color ceniciento que las palomas deben repartir por la tierra: la cuerda que el olvido y las lágrimas tejen, el tiempo que ha dormido largos años dentro de las campanas, todo, los viejos trajes mordidos, las mujeres que ven venir la nieve, las amapolas negras que nadie puede contemplar sin morir, todo cae a las manos que levanto en medio de la lluvia.

del libro "Residencia en la tierra" (1925-1932) Pablo Neruda


viernes, 13 de julio de 2018

Rescate (poesía)

Rescate
                                                                                                     | por Pablo Rego

  
Silenciosas las neuronas van tejiendo redes,
el espacio cambia, las cabezas de los pequeños dragones se alejan cada vez más,
se pierden de mi centro de gravedad, dejan de recordar el punto de partida.

Es un viaje de ida que siempre contempla una vuelta,
es un impulso que va alimentándose con energías íntegras del Universo,
poderes celestiales que pueden elevar el brillo o hacer desaparecer el mundo.

Fuerzas contenidas claman por surgir de su prisión
y la distracción de la sencillez, de lo bajo, de lo puro,
abre las puertas para que el flujo latente de silencios y de olvidos se manifieste.

La realidad se va pintando con el filtro de las emociones,
la acuarela de la vida puede parecer lo uno o lo otro, sólo parece,
y la imagen de lo creado a mi alrededor puede ser desconcertante, laberíntica.

Laberintos varios he transitado en el pasado,
y siempre hubo soles y lunas, letras y estrellas que guiaron mi camino,
hojas  blancas que esperaban a que saliera para entregarse en un abrazo luminoso.

Los días en la mente son instantes en el alma,
suelto las pruebas de la tierra para elevarme sutilmente,
y vuelvo a conectar con la mirada grande, a encontrar la guía, a liberar palabras.

Descienden miles de rayos de certeras luces
que me llevan a un punto suspendido en el Todo
en donde cambia el brillo de las cosas, en donde el milagro me alcanza y me conmueve.

Es un sol, es un espacio, un abismo superado,
es un mar sin horizonte que se vuelve un cielo claro,
es el agua que sonríe, es el alma que al fin fluye, es presente,
hoy igual que siempre,
una eternidad sin prisas,
más viva que la vida.

Pablo Rego ©2017

martes, 29 de mayo de 2018

Gravedad (Poesía)


Abrí mis ojos y recordé el día que abrí mis ojos,
una tormenta de oscuridad llevaba a mi nave existencial
en direcciones y sentidos caóticos e ignorados.

Recordé la luz emergiendo tímida desde alguna parte mía que aún desconocía,
el paisaje repleto de contrastes en el que iba discurriendo;
dando tumbos mi corazón saltaba en mi pecho.

Cuando pude Ver, un pequeño guijarro de voluntad comenzó a girar sobre sí mismo,
destelló un reflejo y un estado que detuvo las tormentas fuertes,
y nació así un nuevo rincón de poder en el Universo.

Ese pulsar de luz creó un nuevo ambiente en el que reciclar los dolores y los temores,
una plataforma para aprender a volar
y el tiempo lo hizo hábito, verdadero y natural.

La fuente de la luz existe en un estado.
Un mundo en expansión puede crearse de una idea,
el propio centro de gravedad puede aprenderse y ser cuidado como un luminoso jardín.

Gira el espiral de los séculos de las vidas
y la brisa que nos impulsa al caos permanece latente y presente
recordándonos nuestras misiones y la existencia de los opuestos.

Emerger de la oscuridad hacia la luz es natural,
encontrar el camino es parte del desafío que desconocemos,
hallar el estado de gracia en el que expandir el alma es un milagro inevitable.

En tiempos de pruebas inimaginadas
en donde las tormentas de la oscuridad arrasan los sueños de las masas,
perderse de la fuente de la luz es volver a recordar…

Recordar que una vez abrí mis ojos,
que el centro de mi propia gravedad es relativo para el resto,
pero vital para andar por mi camino en este ciclo existencial.

Recorrer la vuelta grande,
la que alguna vez fue parte de un rumbo perdido,
ese que ahora es también recuerdo, pero que sigue vivo y me llama
a mantener mis ojos cada vez más abiertos y a mi Ser consciente, en la luz.

Pablo Rego ©2018

 

jueves, 22 de febrero de 2018

Perro chino (Poesía)



Una sensación reconocida, aires, libres.

Partes de un solo ser que estaban diseminadas por quién sabe cuántos mundos
se atraen como gotas de mercurio que quieren volver a ser un mismo cuerpo.

Un andar hacia atrás, pero para adelante.

Conectándose los ciclos, como hilos que atraviesan agujeros invisibles,
van creando tramas de luz que suenan a vida, a verdad, a puertas abiertas.

La alegría de estar otra vez en casa.

Una y otra vez, la aventura no está afuera, en un salto inmaterial del corazón,
un soplo de estrellas que acarician la espalda creando magia en un interior perruno.

Una energía hija de la proyección del ser humano.

Pensamos perro, pensamos amor, amigo, fidelidad, honestidad,
un mundo que se torna de los justos y que justamente acaricia el lomo en lugar de golpearlo.

Un perro-humano, es recuerdo de miles de años.

La inspiración de grandes hombres trasciende a los pequeños dueños de la nueva China;
Un mensaje que bajó de las estrellas y viajó por nuestras almas desde entonces.

Recuerdo que soy lo que el perro representa.

Es el tiempo de reciclar y revivir aquella integridad que en cada ciclo se representa;
un andar confiado, dejando que la suma sume, que la jauría cambie un poco el presente.

Somos muchos perros chinos.

Una masa que encarna un sentimiento que reconocemos en la esencia.
Se abre la experiencia a todos, se abre nuevamente la puerta a la mágica dimensión.


Pablo Rego ©2018

viernes, 18 de agosto de 2017

Pausa (Poesía)


La gota que soy en este océano profundo
necesita reposar en una piedra orillera,
dejar que el curso de los ríos y de la marea
continúe su camino mientras salgo de su influjo por un rato.

Desde adentro es lo habitual;
andar por los caminos
doblando en las curvas y saltando charcos,
dejar las huellas en el polvo a cada paso.

El ave que soy en este cielo inmenso
anhela detenerse en una rama,
dejar que el viento sacuda el cuerpo,
que pase a mi lado llevándose el tiempo.

El Todo es más que una existencia.
Debo mirar el universo, sentir su fuerza,
respirar el invisible combustible de la vida
en un instante de la eternidad.

El pliegue de este espacio que estoy siendo
perdurará en una memoria sin forma.
Quiero sentir completamente la presencia
para estar en contacto con la infinitud ahora.

Salir de toda fórmula preconcebida,
entrar a las sutiles dimensiones
donde el árbol y la piedra son luces de colores
y el sol la puerta al centro de otros universos.

…y exhalar…
mis manos abiertas sin huellas que dejar,
los sentidos fundidos con el brillo de todo lo que nos mira
y el amor multidimensional latiendo en mi ser sin forma.

Un instante…
un eterno instante y sentir...
la chispa que enciende el candil del fuego que soy,
la luz que nunca se apaga y siempre seré.

Pablo Rego ©2017

viernes, 11 de agosto de 2017

Energía de entreeclipses (Poesía)


                                                                                                                         por Pablo Rego


A veces... que no fluya es la forma de fluir.

La existencia es un amplio concepto y una realidad sin construir,
las certezas son ilusiones que se desdibujan,
que intentan trazar líneas en caminos intransitables.

La fuerza que empuja al universo a su equilibrio
pasa por mis manos, por mis mandíbulas inocentes.

Las energías del día y de la noche,
del sol reflejado en la luna,
de la tierra ensombrecida por el sol,
pintan mi cara de contrastes que trascienden mis razones.

Son infinitos que no alcanzo,
lugares en los que he estado y estaré,
pero en este cuerpo que hoy habito
soy un ínfimo testigo observando avatares sin querer.

Los ciclos preexistentes nos contienen,
mientras creemos alcanzar las manos que no nos tienden,
los impulsos se contradicen con las inercias,
los deseos chocan con los sino de los planetas y las estrellas.

Abro mi mano y suelto,
suelto y respiro,
respiro y dejo que el Universo me llene de  presente.

La energía me atraviesa
y mis partículas corpóreas se funden con la luz.

Fluir, una vez más, dejar ser para que exista el tiempo de sentir,
para que llegue otra vez el momento de hacer lo necesario.


©Pablo Rego - 2017

lunes, 26 de junio de 2017

Brisa cálida de invierno (Poesía)


Inspirado en unos días de calor en pleno invierno. Diecinueve años separan esta publicación de la fecha de la creación de este poema. Han cambiado muchas cosas desde entonces, muchas experiencias que han transformado profundamente la experiencia de mi vida y también, por supuesto, mi manera de escribir. Pero, aún con ese océano temporal en medio, puedo sentir el mismo impulso por escribir acerca de un hecho tan natural como una sensación sobre la piel, en el olfato, en el ambiente.

Brisa cálida de invierno
  
Brisa suave y húmeda
que da un respiro.
Sensación de libertad
entre tanto frío

El alma, como dormida
encerrada sin sentido
y un oasis natural
que da un olvido.

Como pedazos de río
viene el viento mansamente,
padeciendo su fin
de condenado.

El cielo , gris testigo
lo ve pasar
y no hace nada,
sólo es testigo.

Ilusión desesperada
que ya no espera,
y el tiempo , siempre tirano,
constante y frío.

La calle cambia de apoco
como renaciendo,
pero sólo es viento
húmedo y tímido.

©Pablo Rego
Junio de 1998

martes, 21 de marzo de 2017

Llueve (Poesía en prosa)

Mientras ocupaba gran parte de mis días en realizar tareas altamente prácticas y reordenaba mi mundo emocional, la lluvia de mayo en Madrid me conectó con la esencia del agua, con la bendición del alimento, con la purificación del cuerpo y el alma.



Llueve

Cae eternamente el rocío vivo desde las alturas… y reviven los sonidos claros e inequívocos del tiempo eterno. Revive también el aroma de la tierra, la esperanza de las flores, de los simples y grandiosos animales, de los peces…

la vida tiene ese sonido que de a uno tintinean contra el polvo, los tejados, las piedras, las hojas de las plantas. Brilla el suelo, se desploma la prisa (después de las prisas por las calles), cambia el tiempo en los relojes, nutren las capas minerales el torrente viviente que discurre por entre los campos y debajo de las avenidas.

Ese aroma, ese sonido, el proceso del río, la vida de los mares, el castigo a la inconsciencia humana, se suman desde el tímido rocío, desde el cúmulo de nubes, desde el blanco, o el gris, o los rosados rojizos amarillos de los atardeceres.

Rugen las alturas, se abren los cielos, canta la naturaleza con voz intensa…  que despierten los vivos… que se acunen los que pueden dormir la siesta…

Sigue el tiempo sin tiempo alimentando pacientemente el decurso de las olas sin mar, del frío sin pieles, de la gota que atraviesa su presente individual integrándose en el medio del sentido de su andanza.

Cae el alimento sagrado de los suelos, revive todo, suena todo, se hace presente el mundo que fu siempre con todos.


Llueve.

Pablo Rego
©2008 - Sevilla la Nueva - Madrid - España

sábado, 4 de marzo de 2017

Ego (poesía)


Este es un texto poético que escribí en 2002. Quizá no tenga la estética que más me gusta, viéndolo desde la perspectiva de quince años más adelante. Pero vale la intención, la fuerza del descubrimiento que viví por aquellos tiempos. Vale también lo que dice, porque habla sobre algo que hay que aprender a moderar y que ante nuestras distracciones puede escaparse y crear un mundo propio que nos destruye como seres humanos, atentando contra la salud de la creatividad y el amor.

Ego

Inconscientes montañas de huesos.
Mínimos seres ensombrecidos por la eternidad.
Imágenes verdaderas exaltan la comprensión.

El día y la noche existirán
más allá de tus esfuerzos…

Difícil es cargar con el monstruo,
alimentarlo, llevarlo contigo siempre;
y a medida que pase el tiempo
perecer bajo su peso.

¿Por qué crees que necesitas
engrosar la piedra que te aplastará?

El sin sentido de mostrar,
de mirarnos en el deforme espejo
de lo bajo y lo inmediato.
Locas corduras de humanos miopes.

Estar liviano para crecer
es degradar a la espada
que nos apunta desde arriba
para ser nada y ser todo.

El nombre del planeta
es aprehensión del hombre
y la celeste trascendencia
excede nuestro límite.

No muestres ni demuestres,
no te compares, no te vendas,
mírate sin las gafas de los otros
y relájate en el goce de la existencia.

La ambición tapa la miseria,
las metas del ser-engranaje
disimulan lo pequeño
y ocultan la utopía del amor.

Atrévete a saltar ahora…
y a salir del hueco del murciélago.

Pablo Rego - ©2002

jueves, 1 de diciembre de 2016

Indira (poesía)

Foto © Verano 2002-2003

Tus ojos, esos ojos, tu mirada.
Te busco en el devenir del tiempo
explorando avatares de la vida, cambios, historias.
Te busco en incógnitas crecidas de una niña que bailaba sobre mis pies,
que miraba expresándose en el silencio, inocente e intrigante.

Los rulos del tiempo han ido dibujando en ti una mujer
que va forjando su destino, andando caminos como si no existieran,
alimentando valentías, saltando puentes que parecen no haber sido construidos,
manteniendo viva la llamita del comienzo,
tu pelo de fuego, tu carcajada de tarde de verano,
que sé que viven en el centro mismo de tu corazón inquieto.

La esencia verdadera que hablaba medias lenguas hace tanto y tan poco,
que sin decir hacía que mi ser latiera en un inmenso mar infinito
de amor, alegría y risas sin ruidos,
late, se expande y crece dentro de tu cuerpo de mujer adolescente,
y con esa emoción por testigo te miro crecer,
contemplando las formas que vas tomando, los pasos que vas dando.

Serás muchas cosas un día, saldrás del otro lado del bosque,
cruzarás continentes y océanos, si es ese tu destino,
llevando en ti a esa niña de burbujas de luces, de mirada simple,
que dormía a la sombra de los álamos, en las sierras de los mundos,
en cabañas de cristal o en los techos estrellados.

Esta metamorfosis del presente lleva y llevará tu sello,
con la fuerza del amor que elegiste traer al mundo.
Te llevarán a tus paisajes tus propias alas y tu fuerza saturnina,
y en tu mirada llevarás la mía,
porque mi corazón latió más poderoso el día de tu llegada,
porque mi amor por ti es una huella marcada en el alma para siempre.

Pablo Rego ©2016

domingo, 13 de septiembre de 2015

Sinfonía de las pampas (Poesía XLI)

Foto © Pablo Rego 2015
Se abre el silencio en el interior primero.
La calma matutina, el dormir que se termina.
Se va distraídamente el murmullo interior hacia la cueva
y queda el aire, la voz que cuenta una música que vuela,
que llega suavemente al oído, que abraza, que mece… se presenta.

Inevitable y a la vez precioso,
cuando todo calla, cuando el hombre se silencia,
el de adentro, los de afuera,
una trama de infinitos matices suena y resuena,
timbres y distancias, formas y colores:
picos, plumas y nidos suenan a silbidos.

El basto territorio inabarcable,
desde los ríos, desde el mar, desde el horizonte verde.
La vida sobre la tierra fértil de millones
de kilómetros, de hectáreas, de seres,
tiene una banda de sonido, una música específica,
en la altura de sus campos, en los árboles del pueblo.

Los inicios del contacto con el día
reciben los primeros movimientos de sonidos entramados,
benteveos, zorzales, calandrias,
acarician los oídos inconscientes,
recordando que el murmullo alienante de la urbe
está lejos, en su sitio, enceguecido por sus propios ruidos.

Cuando las nubes crean una cúpula natural de resonancia
el mundo parece detenerse en la inmensidad del campo,
entre pausa y pausa del silencio
de fondo están siempre largos cantos de torcazas
ululando, arrullando hipnóticamente el alma.  

Foto © Pablo Rego 2015
A la hora de la siesta
entre el bajo continuo del viento resonando en los eucaliptus,
los horneros cantan en sus obras, entre solos de jilgueros y gorriones,
el aire es modulado por teros y chimangos
que circulan el vuelo y matizan su canto,
armonizando el ensamble de las aves.

Cuando los rayos del sol comienzan a acostarse
el canto y melodía resuenan intensos y armoniosos.
Llamados a los nidos, hogares en las ramas,
reunión de las especies, familias que se guardan.
Resuena el aire en un brillante eco rojizo
que se acalla cuando el sol al fin se ha ido.

Entre los portales de los días,
como un regalo desde el  cielo,
trascender el drama humano
en el campo, en las pampas, tiene premio,
ser testigo de  los tempos, movimientos y matices
de una sinfonía natural que serena el alma:
La del ave que venera el sol cada jornada.

Pablo Rego ©2015

Foto © Pablo Rego 2014