martes, 2 de julio de 2013

Poesía LII

Dibujo de ti

La luz del día se funde en tu piel,
delicadas curvas del color del oro definen la nave que te contiene,
de suave superficie, lo sé, de encanto infinito, lo percibo.

Tus ojos miran el vuelo de los pájaros,
un vuelo a veces cierto, a veces libertario,
inmersos en un brillo de esmeralda que dice más que una boca cuando hablan.

Emana de las curvas entramadas,
entre sombras y luces un territorio de misterio y magia.
La ruta de la serpiente se funde en el fino pasadizo a la cumbre pensante de tu ser.

es detrás, es silueta, el lado oscuro de la diosa de la siesta,
apoyada tu liviandad en los talones,
sobre un mullido territorio que sostiene la espalda y resguarda al final algún secreto.

El día atomizado baña tu rostro y tu pecho,
la energía de todo lo posible en tu universo,
las niñas que mimamos observan erguidas también el horizonte.

Las líneas rectas protestan por su destierro
de ese magnético oasis de belleza,
donde todo ha sido puesto sutilmente para que la vida crezca allí un día.

Se difunde un poco el resplandor de la silueta,
el perfil delgado hacia en el valle de la vida,
mezcla de casa de madre y ombligo de niña escondiendo un poder total y femenino.

Sobre líneas inciertas de los trapos se apoya la figura,
la luz por el frente, por la espalda alas,
cada línea se pierde en un sueño, cada curva gira suavemente.

Colores de lino, de cielo eclipsado, de rosada uva,
para el pelo, fuego; para los pechos pan,
sombras de siestas con persianas, garganta que no llega a gritar…

Un dibujo que llevaría mil retoques,
buscando la imagen perfecta que me queda de ti,
cuando la ilusión común asoma y la búsqueda se lleva el cuerpo de tu alma.

Consigo verte ahí, perfecta para mí,
intento construirte para comprender
lo imposible que resulta poner el universo todo junto en un papel.

Sólo es posible recrear los sentimientos
con la pluma de las alas que los corazones usan
para que el silencio exprese todo en un instante, luminosamente.

Cuando los trazos son invisibles,
cuando lo sientes porque yo lo siento,
cuando la luz te descubre y te dibuja frente mí.

Pablo Rego ©2013

miércoles, 1 de mayo de 2013

Poesía LI

De extrañarte

El tiempo infante de mi cuerpo inquieto
es un pequeño suspiro ante lo eterno del amor.
Por la distancia, por que mis brazos no te abrazan,
aunque pueda verte luego y estalle la alegría.

Aunque mi consciencia traiga el mensaje del origen
el aroma de tu cuerpo, tu presencia, las caricias en presente,
tu mirada, las sonrisas y el silencio compartido
conmueven a mis células que te buscan, una a una,
cuando la materia deja un hueco en la distancia.

Aunque estás,
aunque sé que una brisa de luz nos acompaña,
que el destino escribió para nosotros El libro de la luz extraordinaria,
que nuestro camino es uno,
el perfecto encuentro de nuestras almas
me recuerda día a día que es así.

Un sutil resplandor contemplativo,
infinito y trascendente de todo lo que es.
La inteligencia de los sentimientos sin fronteras,
geometrías que se forman y se conforman
en olas coincidentes y hermosas del mar que nos acoge.

Las manos no entienden de lo inmenso,
mis ojos viven cuando pueden verte de cerca o de lejos,
toda mi piel sabe que la cercanía nutre, sana y comunica,
y mi pecho que el calor del tuyo completa su universo.

Te extraño, un segundo y días,
cuando el reloj de la materia tarda un siglo en contar una semana,
quiero darte el beso de regreso
cuando crece entre nosotros la distancia,
cuando el ínfimo momento que percibo se hace eterno
deseando que el amor completo brille ahora
y todo el tiempo .

Pablo Rego © 2013

jueves, 21 de febrero de 2013

Poesía L

Amor sin Fronteras

Gotas de silencio,
espacios infinitos desaparecen en la inmensidad.
Materia fundida con formas intangibles
desvanecen los límites y la razón se rinde.

Fluyen los latidos de corazones interminables
que se encuentran en un siempre más allá del tiempo
llegando hasta nosotros mismos
siendo el otro y uno a la vez.

Vibra todo con la luz,
en silencio y resonando con las palabras indicadas
todas las señales y los sonidos,
las formas sutiles y el destino hasta el origen.

Cómo ignorar el llamado de las almas
cuando el momento en el que todo confluye
desvanece las fronteras y maravilla los sentidos,
cuando la oscuridad no puede con la certeza.

Cómo vivir sin ello,
desconociendo en la dimensión de la ignorancia
el poder del amor eterno que se manifiesta en la mirada;
profundo reflejo de las almas conectadas desde siempre.

Fue un susurro venido desde cada rincón del universo,
un manto de estrellas nuevas sobre los hombros.
Son reales tus caricias en mi corazón.
Germina la semilla del árbol de la vida.

La contemplación compartida,
La paz de dormir en la cueva o en la torre,
pero contigo siempre, amor,
la felicidad de saberte cierta, de haberte encontrado.

Al fin nuestras manos se alcanzaron,
el vuelo es compartido al ritmo de los dos.
La realidad, el ideal, lo imaginario
se rinde ante la fusión de nuestras almas.

Los obstáculos son árboles en el bosque, flores en el jardín.
Allí, aquí, en el momento menos claro y en la cresta de la ola,
en el día, en la noche, en el rincón del mapa que nos tenga
la infinitud del sentimiento arrasa la razón y crea  vida.

De una vez,
la virtud comenzó a rodar,
siento nuestros pies andando sobre el agua,
intuyo el camino nuestro, late, brilla, es en mí,
en nuestro ser,
amando.

Pablo Rego © 2013

jueves, 10 de enero de 2013

Poesía XLIX


Abismal y eterno

Densificarse hacia el pozo de las cosas,
el abismo que crece al crecer uno
se transforma en la distancia del descenso al parecer infinito.

El ser etéreo, invisible y eterno,
su cuerpo-nave, su visión clara,
se purifica con la ausencia de los muros de la mente.

Imágenes, deseos, estructuras que se arman por sí solas
mientras el cuerpo se comprime, la distracción hace estragos,
la ilusión adormece y domina y la luz se apaga, lentamente…

Movimiento voluntario hacia el adentro, hacia la cumbre sutil.
A cada instante estar, en cada canción danzar, en cada beso amar,
tomando el sol por el alma, volviendo a él reconfortado.

Imperceptible movimiento hacia el afuera, fuerte debilidad,
de olvido de lo recordado, la ignorancia de lo sabido,
rasgando la materia hasta llegar a la nada que detrás se esconde.

Desde la luz, la que dice, el amor, la fuente que emana alegría,
está todo siempre, estaré y estarás también amor,
liviano, libre, poderoso, total y completo.

El cuerpo, con su mente ciega y abrumadora, con su deseo inhibitorio,
con su sed de cosas, con su necesidad de quedarse, en y con.
Todo es efímero, encierro, tenue mueca de la gloria.

Se cae y se sale, humanamente.
La fe en el poder del silencio, en el amor, en el amado y el amante que vuela,
la alegría, la paz que es en el cuerpo sutil, transparente de sentidos y sentires.

Se aprende a quedarse en el sitio donde la luz está presente,
en el presente luminoso del ser que sabe, que sé, que sabemos,
una y mil veces verá, veré, verán los dibujos de elipses siderales…

Aquí es, sin dudas, el sitio donde estar,
aún cayendo, aún fluyendo, amor al ser y a los seres,
certeza intuitiva que hace eones mira paciente mi experiencia,
y me señala el camino y me acompaña compasiva… otra vez, vuelvo…

 Pablo Rego © 2013

lunes, 24 de diciembre de 2012

Poesía XLVIII


Rocío

De regreso de mi viaje por los siete mares,
de un destino incontrolable, empujado hacia los mundos del misterio
por algún dios decidido a enseñarme lo importante y el camino,
la luz de tu suave caricia me llama a un hogar que no encontraba.

Vuelo, sin pensar, con intuitivos sentidos hacia ti,
bella dama del sentimiento eterno y verdadero…
que entre dulces miradas despojadas de ambiciosas condiciones,
esperaste en la mágica alfombra a que el sol se ponga y comience un nuevo día.

Reconozco en la quietud de mi alma
lo que en mis viajes a los laberintos y al fondo de los mares
mi consciencia conoció, tras el velo de la confusión de antaño;
Entiendo la verdad presente así, lo veo en ti, en tu encuentro.

Un alma que en otras vidas tuve que haber sabido,
un cuerpo que alberga el espíritu certero del amor,
un ser que abarca, que abraza, que salta al vacío del Todo
para recibir a mi niño-hombre, a mi hombre-niño, el de siempre.

Un  rostro que no es sólo tu rostro, es la imagen viva del regazo,
de la madre eterna, de la caricia suave de abuela y de hija,
es la presencia femenina, energía y vientre, corazón y sueño;
La explicación suficiente y sin palabras de la mujer en la vida del hombre.

Nuestras esencias lo saben: existe la eternidad…
y hay perfume, hay suave césped en el suelo de la alcoba,
hay flores en las mesas y las sillas, hay pétalos de terciopelo en un sofá en llamas,
y hay Rocío, que lo endulza todo, que lo nutre noche y día…

El riego sutil, gota a gota, con al naturaleza en tu corazón natural;
Desafío de crecer y atravesar temores niños y pensamientos olvidados
entre el fuego compartido en la selva de las sábanas testigos.
Vuelo hacia el espacio claro de todo lo posible en nuestra nueva nave iluminada.

Paciente espera, sabia y luminosa…
un rocío que ama, un rocío que nutre, Rocío que vuelas junto a mí… y yo contigo…
Bebo tu líquido emocionante, siento tu alimento y tu temblor,
vivo en esta nube de alegría hoy, un hogar reconocido, de dos infinitos sin acuerdo.

Y además sos musa…
Pero más que eso: Diosa encarnada de mi amor.     

 Pablo Rego © 2012

jueves, 28 de abril de 2011

Poesía XLVII

Tan cerca y tan lejos

El calor de las manos que se acaban de soltar

persiste hasta que el aire de la distancia

moldea el recuerdo de una realidad muerta,

sin mano, sin calor, lejos de un corazón.


Los abismos provocados son más fríos que el océano profundo,

el silencio de un recuerdo que no quiere irse

ahuyenta a las gaviotas de alas tiernas

transformándose en película ilusoria de la mente.


No hay realidad que se ignore con palabras,

decir ”el corazón” no provoca los latidos,

el viento se ha llevado todas las palabras,

el día se ha vuelto claro mostrando lo que queda de aquella imagen sonriente.


No hay decepción en la verdad,

el amor es una lente por la cual se mira y se siente,

la realidad compartida no existe sin las manos que se junten

para que el calor reviva entre más de uno.


Tan lejos, tan cerca,

tan nada de un metro a mil kilómetros,

muy soñado el día del poder

intentando no sentir que se ha perdido.


La soga de la claridad ata las manos,

las palabras son acalladas por la mordaza del respeto,

esperar a que la vida deje de avanzar

para que pronto sea aquello que ya fue como si nada.


Pablo Rego- ©2011

viernes, 5 de noviembre de 2010

Poesía XLVI

Percibo, luego existo.

Vivo de sensaciones.

Cuando vuelo hacia lo eterno,

después del viaje al mundo de las cosas

regreso siempre al espacio de las cuatro miradas, de la luz.


Así sé; puedo ver los colores en las cosas,

sentir el sabor y el tiempo sin tormentos,

puedo conectar con todo sin euforias, ni túneles escapatorios;

me recuerdo dando una nueva vuelta en mi espiral.


Entonces veo, entonces creo, entonces brillo con mi propia luz;

se empequeñecen los proyectos en la vieja tierra;

se multiplican los caminos en el sutil mundo de propósitos galácticos

volviéndose  verdaderos a los ojos capaces de ver la verdad del corazón.


Las sensaciones quieren decir otras cosas;

son percepción, son luz, son silencios e inocencia,

más allá de lo que toco con mis manos niñas,

en la realidad que trasciende lo que pienso con mi mente inútil.


Crece así la fe, la sabiduría que habita en todos un poco,

aumenta la confianza en lo ingobernable, la certeza en la conexión,

vuelve a impulsarse lo sencillo y lo profundo,

se manifiesta sonriente el alma y se libra.


Te encuentro en el horizonte para dar la vuelta al mundo, al sol, a la galaxia.

Te encuentro en los puntos de luz sobre nosotros,

sobre los planetas, para ser Uno, para ser todos,

otra vez… hasta quedarnos sin dudar…

Pablo Rego - ©2010

martes, 3 de agosto de 2010

Poesía XLV

Dominique


 


Tu nombre me resuena desde antes de verte por primera vez,


como la brisa indomable del espíritu libre de todos los seres,


y te quiero tanto que no veo en vos aquello se impone sin preguntas,


tu vuelo de mariposa, las alas que te llevan junto a las rutas de tu camino,


mientras me toca aterrizar -en este tiempo- viéndote desde el asfalto frío.


 


Los límites no existen para este amor,


ni las comparaciones ni los pensamientos.


Estás entre mis cosas aunque no estés,


estás en mis sueños hurgando como un ratoncito en mi cerebro,


están ahí todas tus miradas, las de antes y las de ahora.


 


Tu nombre llega a mí desde mis años tiernos;


como el bastión de mis luchas, la esperanza del amor, la inocencia verdadera;


y es también orgullo, alegría; y fue la pena compartida de una distancia odiosa…


y también en un silencioso vacío que aprendo a aceptar…


como el medio en el que flotan los planetas,


cuando la distancia tiene sentido


para que todo siga siendo en su mágico equilibrio.


 


Se va la niña, pequeña, preguntona, inquieta.


Se va la compañera incondicional, la primera.


Se envuelve en la crisálida para volver volando por los altos cielos de la vida,


por los que deseo lleguen a ser plenos, enormes e infinitos,


para tu corazón alegre, parar tu razón imponente, para tu plenitud.


 


Mis manos vacías de tus pequeñeces se inquietan al sentir el aire de tu ausencia,


mi corazón sabe que el tiempo talla las mejores obras y espera,


mi ilusión paterna quiere iluminar caminos, construir refugios,


saber y conocerte más, aunque cueste acomodar las velas en este viento de cambios,


cuando es hora de permanecer en tierra viéndote zarpar con tu navío nuevo.


 


Los límites no existen para este amor,


ni las comparaciones ni los pensamientos.


Estás entre mis cosas aunque no estés,


estás en mis sueños hurgando como un ratoncito en mi cerebro,


están ahí todas tus miradas, las de antes, las de ahora y las de siempre.


 


Pablo Rego - ©2010


 

sábado, 29 de mayo de 2010

Poesía XLIV


  


Ensueño de luz.


 


Tímidos susurros de un no sé qué se olvida de sí,


de un canto a la vida que se canta a sí mismo en la luna nueva.


 


Estrellitas de flamas pequeñas, de luces calientes, fulgor del vacío,


canciones de todos que se han compartido en diferentes eras,


inundan ardientes  colores bronceados de luces de velas,


florido el suelo, invisible afuera, sabrosa sustancia, real y preciosa.


 


Descienden a esta efímera presencia los dioses sonrientes,


porque quieren ser bien recibidos jugando a la danza,


danzando al presente, volando sin anclas,


sonriendo a las manos abiertas, que luzcan teñidas


de corazón sensible, de amor sin receta, del todo y la nada.


 


Porque yo soy todos,


porque el universo no habla sin que nadie escuche;


cuando los estados incondicionados emergen del fondo de los corazones


se escucha la música que está en todas partes,


se estremece el alma, se expanden los cuerpos, se ordenan los cielos…


 


La mar está en calma mirando la noche,


el tiempo se ha ido, se volvió infinito,


el mundo se aquieta y brillan los ojos,


las olas son manos, son cuerpos, son vida,


y todo se enciende en los corazones,


se encienden las bocas, los labios, las risas…


 


Luz de horizonte cercano.


Un mañana de amanecer silencioso


Ilumina el mundo,


calienta las almas…


 


 Pablo Rego - ©2010

martes, 27 de abril de 2010

Yoga


En este último tiempo mi atención estuvio completamente atraída por mi regreso a Buenos Aires, Argentina, el reencuentro con todos y con todo y la instalación de mi nuevo estudio de Yoga ubicado en Barrio Norte, en la Ciudad de Buenos Aires. http://www.yogasinfronteras.com.ar


Los días van pasando y el camino cambia de color, cada uno en su rutina, todos yendo y viniendo por sus propios objetivos, deseos y necesidades; también yo que aquí estoy ahora comenzando una nueva etapa en Buenos Aires.


Pronto más poesía y literatura!!



jueves, 7 de enero de 2010

Poesía XLIII


 


En la rama…


 


Veo en tus ojos la búsqueda de algo trascendente,


de una cumbre imponente destacando sobre el resto,


un tornado solitario engulléndolo todo en pleno campo,


un grito desgarrado en la silenciosa madrugada.


 


Eso que a veces ves, entre mis dichos inconscientes


que me recorren como fantasmas vigilantes


señalando el momento de actuar, de salir,


de convertirse en letras y mostrarse.


 


Siento en tu contacto a la emoción,


el deseo de encontrar sales y condimentos


para tu sopa de señales intensas y estimulantes


entre el tedio sin sentido de los días recurrentes.


 


Sé que encontrar una brisa de calma


o un sol de bienestar transformado en palabra


llamará al silencio proponiéndote otro paso,


invitándote a cerrar la puerta de este armario fluyente.


 


Hoy, que tienen franco mis demonios,


un rayo de sol sale por mis dedos hacia tus ojos,


transitando el camino recorrido muchas veces,


deseosos de ser cicatrizantes, cálidos y abrazadores.


 


Y si estás posando tu mirada como un pájaro


en la rama de mis letras hoy,


recibe mi mensaje de amor universal y trasparente


y quédate sin prisas entre las hojas


hasta que sea tu inquietud quien te invite a reemprender el vuelo.


 

Pablo Rego - ©2010

jueves, 10 de diciembre de 2009

Poesía XLII


Agua


Átomos que descomponen la luz


componen la partícula del todo


que fluye entre los rígidos peñascos


y ocupa el vacío que deja la razón.


 


Voy hacia las profundidades que están


porque el centro de las naturalezas me atrae


como parte fundida del líquido que viaja


cambiando de apariencia según el lodo o el sol.


 


Me acerco a las verdes o áridas orillas


acariciando las costas de la existencia,


encontrando la boca sedienta, llevando la semilla,


mezclándome con las raíces y los insectos.


 


Salto al vacío si me empuja el desafío,


el todo de la altura es  nada al llegar,


el vértigo confunde a la razón porque es instante,


la libertad es ser en el destino, saltando sin dudar.


 


Viajo en el filo de la ola cuando la tempestad me arrastra,


el sol y la luna me iluminan fundiéndome en la inmensidad.


 Se transforma mi apariencia, me transformo en  lo demás,


atravieso las mareas hacia el horizonte sin espacio ni tiempo.


 


Voy hacia ti, ser.


Voy hacia donde mi alma trasparente me lleva,


aunque la claridad no siempre sea sustanciosa,


aunque brille demasiado o me oscurezca en ese viaje.


 


Soy quien pasa por debajo del puente,


el que se va y el que está, el que nutre y continúa,


soy la fuente y quien besa los pies de las aves,


soy el deseado y el que ahoga, soy en lo que es.


 


Estoy en todas partes porque estoy aquí,


y en mi viaje continúo siendo parte.


Estoy contigo porque estás ahí,


estoy, porque voy y porque vuelvo.


 


A la hora en que se funden el día y la noche


pleamar y bajamar se equilibran en la danza eterna de las aguas,


a la hora de la bruma en los arroyos y del reflejo quedo en los estanques


el silencio y la existencia dan el tiempo que retorna para ser en todo siempre.


 


Pablo Rego - ©2009

martes, 10 de noviembre de 2009

Poesía XLI


  


Colores en mí


 


Los colores quieren irse de mí


a pintar el fin del mundo,


como ocurre siempre que lo gris


avanza fatalmente quedándose con todo…


 


…con todo lo que veo Yo, lo que alcanzo con mi ser,


con mi alrededor, con mi horizonte,


con mis abrazos, mi mirada y mis señales,


con los árboles soñados y el cielo despejado.


 


Siempre se van detrás de la utopía


queriendo policromarlo todo, como mi interior.


Corren detrás de los huecos y los vacíos,


de las caras muertas y los olvidos.


 


Al fin, mientras salen los colores,


el gris lo va ocupando todo:


el rojo del alimento,


el naranja del cuerpo tibio y amable,


el amarillo de las certezas,


el verde del amor a todo,


el azul de las canciones y las bromas,


el blanco luz de la percepción,


el violeta de la libertad.


 


Los colores quieren irse de mí, otra vez,


pero un latido nuevo ha crecido en mi corazón,


un instante que no tenía golpea la puerta de mi ilusión


y me empuja a abrir más mis ojos, evitando cataratas de dolor.


 


Un momento en el que cabe todo el tiempo


me muestra la realidad con sus colores que no son los míos;


el gris lo salpica todo, en su medida, justa por ser propia,


se mueve, danza con todo y regresa al comienzo de las cosas.


 


Me quedo en silencio, con el arco iris pintado en la piel,


observando un mar sereno y verdadero,


las olas están fuera, como las nubes,


las tormentas y los ojos vacíos.


 


Siento un soplo de vida, de verdad,


abrazo mis colores sin la falsa meta de poder pintar el mundo,


sintiendo que el vacío es mucho y la alegría escasa y valiosa…


…me quedo con el calor y las flores,


esperando a que pase lo que siempre acaba por pasar.


 


Pablo Rego - ©2009

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Poesía XL


 


Prisas


 


Deja que la paz florezca,


que las prisas no desdibujen el paisaje


que discurre al costado del camino.


 


Sin contar los días,


al tiempo de cada tiempo el paso es un latido


que canta con su pulso los cambios y el destino.


 


El alma tiene un ritmo,


palpita con la tierra y con la eternidad,


late junto a las estrellas, late en ti, late, tú.


 


El apuro empuja hacia el tropiezo,


la línea del horizonte se deshilacha y confunde


en medio de tumbos, caídas y golpes.


 


Las voces de urgencias mal habidas


malaconsejan a las almas y precipitan a los corazones


hacia el abismo del mañana.


 


Los días de ansiedades combustibles


incendian los paisajes del cariño,


calcinan los momentos del abrazo,


degluten el espacio y el silencio,


asfixian las sonrisas y el humor,


desintegran la calma y el vacío,


terminan con los sueños y el amor.


 


Respuestas ahora,


soluciones ya,


alivio de los miedos,


protecciones del dolor,


seguridades asesinas de la risa


en frascos apurados y pequeños,


que como el veneno más certero,


lentamente, sofocan al corazón.


 


Pablo Rego - ©2009

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Poesía XXXIX

 

Publiqué otra versión de "No te metas" La anterior me parecía demasiado pedestre, aunque no sé si esta vuele demasiado. Gracias por los comentarios!! Sonrisa

sábado, 29 de agosto de 2009

Poesía XXXIX


 


No te metas (v1.1)


 


Si tus ojos deforman el cielo y las estrellas,


suelta la cometa y goza de la oportunidad de tener tu propia vida.


La distracción puede llevarte a un paraje lejano en el que olvides quien eres


y luego de indagar en los mundos que no entiendes


te habrás perdido en laberintos ajenos


de los que nunca sabrás como salir.


 


Si crees que lo sabes, permítete la duda,


quizá existe un iceberg que nadie te contó


o la montaña es alta y las cumbres borrascosas.


El sol y las estrellas pueden verse del revés,


y las palabras que no escuchas tal vez callan lo que la consciencia sugiere.


 


Nuestras puertas sensibles se abren por presencia o ausencia de la voluntad,


por necesidad y también por descuido de las formas y de los límites;


Las moscas entrarán por tu ventana ante el descuido;


saborea el silencio sagrado que diferencia al ignorante del sabio,


deja que el tiempo pase y verás la realidad sin que nadie te la cuente.


 


Abraza, escucha, tolera, entiende,


Si malgastas el magnánimo don del habla para alimentar inquietudes,


desperdicias la oportunidad de comprender para aportar ruidos ausentes,


te entretienes engordando miserias y dolores ajenos:


No serás mejor persona, no podrás crecer.


 


Mira lo que ves,


lo que no está frente a ti no está para ti,


pero no prejuzgues la ausencia.


Quizá exista una realidad conformada por  tu ignorancia


porque tu árbol no te cuenta lo que hay en el resto del bosque.


 


Pablo Rego - ©2009


lunes, 10 de agosto de 2009

He de haber sido. (Poesía XXXVIII)


 


He de haber sido.


 


No recuerdo haber estado,


pero tengo para mí que mucho he fallado,


de algún profundo abismo temporal


llegan a mí castigos que yo mismo habré impulsado.


 


Ojos, ojos que miran horrorizados mi silencio,


manos calientes que acarician navajeantes mi cuerpo tibio,


eternas y olvidadas frases que persiguen mi espalda dolorida,


ecos de ultravida que atraviesan los nacimientos y las muertes para hablar.


 


He de haber me equivocado mucho y no lo ,


he de haber comido carne humana, colgado niños en las plazas,


he de haber comido corazones vivos y arrancado los ojos a las niñas,


he de haber salido a los balcones para arrojarme desde allí una y mil veces.


 


Más de cien soles habrán dibujado mi sombra,


quemado mis pies y mis alas, resecando mi alegría y las lágrimas del tiempo,


mil reflejos de futuro se escondieron tras las rejas de los años,


siempre el tiempo es quien regresa remarcando unas líneas sin memoria.


 


Patéticas señales de este tiempo me recuerdan algo que sospecho,


la sangre de la daga entre mis dedos, el chasquido del látigo en sus cuerpos,


el amargo fondo de los huesos derramándose en mis tripas,


y las lágrimas, siempre muchas, siempre amargas.


 


No recuerdo bien si algún camino tenía esas señales o las tiene,


no recuerdo si andaré perdido o si esta vida es un futuro,


no recuerdo ya algún sueño florido y distendido,


ha de ser porque alguna vez, en algún tiempo,


mi alma se olvidó de todo signando así mi último destino para siempre.


 


Pablo Rego - ©2009