martes, 2 de julio de 2013
Poesía LII
miércoles, 1 de mayo de 2013
Poesía LI
jueves, 21 de febrero de 2013
Poesía L
jueves, 10 de enero de 2013
Poesía XLIX
lunes, 24 de diciembre de 2012
Poesía XLVIII
jueves, 28 de abril de 2011
Poesía XLVII
El calor de las manos que se acaban de soltar
viernes, 5 de noviembre de 2010
Poesía XLVI
martes, 3 de agosto de 2010
Poesía XLV
Dominique
Tu nombre me resuena desde antes de verte por primera vez,
como la brisa indomable del espíritu libre de todos los seres,
y te quiero tanto que no veo en vos aquello se impone sin preguntas,
tu vuelo de mariposa, las alas que te llevan junto a las rutas de tu camino,
mientras me toca aterrizar -en este tiempo- viéndote desde el asfalto frío.
Los límites no existen para este amor,
ni las comparaciones ni los pensamientos.
Estás entre mis cosas aunque no estés,
estás en mis sueños hurgando como un ratoncito en mi cerebro,
están ahí todas tus miradas, las de antes y las de ahora.
Tu nombre llega a mí desde mis años tiernos;
como el bastión de mis luchas, la esperanza del amor, la inocencia verdadera;
y es también orgullo, alegría; y fue la pena compartida de una distancia odiosa…
y también en un silencioso vacío que aprendo a aceptar…
como el medio en el que flotan los planetas,
cuando la distancia tiene sentido
para que todo siga siendo en su mágico equilibrio.
Se va la niña, pequeña, preguntona, inquieta.
Se va la compañera incondicional, la primera.
Se envuelve en la crisálida para volver volando por los altos cielos de la vida,
por los que deseo lleguen a ser plenos, enormes e infinitos,
para tu corazón alegre, parar tu razón imponente, para tu plenitud.
Mis manos vacías de tus pequeñeces se inquietan al sentir el aire de tu ausencia,
mi corazón sabe que el tiempo talla las mejores obras y espera,
mi ilusión paterna quiere iluminar caminos, construir refugios,
saber y conocerte más, aunque cueste acomodar las velas en este viento de cambios,
cuando es hora de permanecer en tierra viéndote zarpar con tu navío nuevo.
Los límites no existen para este amor,
ni las comparaciones ni los pensamientos.
Estás entre mis cosas aunque no estés,
estás en mis sueños hurgando como un ratoncito en mi cerebro,
están ahí todas tus miradas, las de antes, las de ahora y las de siempre.
Pablo Rego - ©2010
sábado, 29 de mayo de 2010
Poesía XLIV
Ensueño de luz.
Tímidos susurros de un no sé qué se olvida de sí,
de un canto a la vida que se canta a sí mismo en la luna nueva.
Estrellitas de flamas pequeñas, de luces calientes, fulgor del vacío,
canciones de todos que se han compartido en diferentes eras,
inundan ardientes colores bronceados de luces de velas,
florido el suelo, invisible afuera, sabrosa sustancia, real y preciosa.
Descienden a esta efímera presencia los dioses sonrientes,
porque quieren ser bien recibidos jugando a la danza,
danzando al presente, volando sin anclas,
sonriendo a las manos abiertas, que luzcan teñidas
de corazón sensible, de amor sin receta, del todo y la nada.
Porque yo soy todos,
porque el universo no habla sin que nadie escuche;
cuando los estados incondicionados emergen del fondo de los corazones
se escucha la música que está en todas partes,
se estremece el alma, se expanden los cuerpos, se ordenan los cielos…
La mar está en calma mirando la noche,
el tiempo se ha ido, se volvió infinito,
el mundo se aquieta y brillan los ojos,
las olas son manos, son cuerpos, son vida,
y todo se enciende en los corazones,
se encienden las bocas, los labios, las risas…
Luz de horizonte cercano.
Un mañana de amanecer silencioso
Ilumina el mundo,
calienta las almas…
Pablo Rego - ©2010
martes, 27 de abril de 2010
Yoga
jueves, 7 de enero de 2010
Poesía XLIII
En la rama…
Veo en tus ojos la búsqueda de algo trascendente,
de una cumbre imponente destacando sobre el resto,
un tornado solitario engulléndolo todo en pleno campo,
un grito desgarrado en la silenciosa madrugada.
Eso que a veces ves, entre mis dichos inconscientes
que me recorren como fantasmas vigilantes
señalando el momento de actuar, de salir,
de convertirse en letras y mostrarse.
Siento en tu contacto a la emoción,
el deseo de encontrar sales y condimentos
para tu sopa de señales intensas y estimulantes
entre el tedio sin sentido de los días recurrentes.
Sé que encontrar una brisa de calma
o un sol de bienestar transformado en palabra
llamará al silencio proponiéndote otro paso,
invitándote a cerrar la puerta de este armario fluyente.
Hoy, que tienen franco mis demonios,
un rayo de sol sale por mis dedos hacia tus ojos,
transitando el camino recorrido muchas veces,
deseosos de ser cicatrizantes, cálidos y abrazadores.
Y si estás posando tu mirada como un pájaro
en la rama de mis letras hoy,
recibe mi mensaje de amor universal y trasparente
y quédate sin prisas entre las hojas
hasta que sea tu inquietud quien te invite a reemprender el vuelo.
Pablo Rego - ©2010
jueves, 10 de diciembre de 2009
Poesía XLII
Agua
Átomos que descomponen la luz
componen la partícula del todo
que fluye entre los rígidos peñascos
y ocupa el vacío que deja la razón.
Voy hacia las profundidades que están
porque el centro de las naturalezas me atrae
como parte fundida del líquido que viaja
cambiando de apariencia según el lodo o el sol.
Me acerco a las verdes o áridas orillas
acariciando las costas de la existencia,
encontrando la boca sedienta, llevando la semilla,
mezclándome con las raíces y los insectos.
Salto al vacío si me empuja el desafío,
el todo de la altura es nada al llegar,
el vértigo confunde a la razón porque es instante,
la libertad es ser en el destino, saltando sin dudar.
Viajo en el filo de la ola cuando la tempestad me arrastra,
el sol y la luna me iluminan fundiéndome en la inmensidad.
Se transforma mi apariencia, me transformo en lo demás,
atravieso las mareas hacia el horizonte sin espacio ni tiempo.
Voy hacia ti, ser.
Voy hacia donde mi alma trasparente me lleva,
aunque la claridad no siempre sea sustanciosa,
aunque brille demasiado o me oscurezca en ese viaje.
Soy quien pasa por debajo del puente,
el que se va y el que está, el que nutre y continúa,
soy la fuente y quien besa los pies de las aves,
soy el deseado y el que ahoga, soy en lo que es.
Estoy en todas partes porque estoy aquí,
y en mi viaje continúo siendo parte.
Estoy contigo porque estás ahí,
estoy, porque voy y porque vuelvo.
A la hora en que se funden el día y la noche
pleamar y bajamar se equilibran en la danza eterna de las aguas,
a la hora de la bruma en los arroyos y del reflejo quedo en los estanques
el silencio y la existencia dan el tiempo que retorna para ser en todo siempre.
Pablo Rego - ©2009
martes, 10 de noviembre de 2009
Poesía XLI
Colores en mí
Los colores quieren irse de mí
a pintar el fin del mundo,
como ocurre siempre que lo gris
avanza fatalmente quedándose con todo…
…con todo lo que veo Yo, lo que alcanzo con mi ser,
con mi alrededor, con mi horizonte,
con mis abrazos, mi mirada y mis señales,
con los árboles soñados y el cielo despejado.
Siempre se van detrás de la utopía
queriendo policromarlo todo, como mi interior.
Corren detrás de los huecos y los vacíos,
de las caras muertas y los olvidos.
Al fin, mientras salen los colores,
el gris lo va ocupando todo:
el rojo del alimento,
el naranja del cuerpo tibio y amable,
el amarillo de las certezas,
el verde del amor a todo,
el azul de las canciones y las bromas,
el blanco luz de la percepción,
el violeta de la libertad.
Los colores quieren irse de mí, otra vez,
pero un latido nuevo ha crecido en mi corazón,
un instante que no tenía golpea la puerta de mi ilusión
y me empuja a abrir más mis ojos, evitando cataratas de dolor.
Un momento en el que cabe todo el tiempo
me muestra la realidad con sus colores que no son los míos;
el gris lo salpica todo, en su medida, justa por ser propia,
se mueve, danza con todo y regresa al comienzo de las cosas.
Me quedo en silencio, con el arco iris pintado en la piel,
observando un mar sereno y verdadero,
las olas están fuera, como las nubes,
las tormentas y los ojos vacíos.
Siento un soplo de vida, de verdad,
abrazo mis colores sin la falsa meta de poder pintar el mundo,
sintiendo que el vacío es mucho y la alegría escasa y valiosa…
…me quedo con el calor y las flores,
esperando a que pase lo que siempre acaba por pasar.
Pablo Rego - ©2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Poesía XL
Prisas
Deja que la paz florezca,
que las prisas no desdibujen el paisaje
que discurre al costado del camino.
Sin contar los días,
al tiempo de cada tiempo el paso es un latido
que canta con su pulso los cambios y el destino.
El alma tiene un ritmo,
palpita con la tierra y con la eternidad,
late junto a las estrellas, late en ti, late, tú.
El apuro empuja hacia el tropiezo,
la línea del horizonte se deshilacha y confunde
en medio de tumbos, caídas y golpes.
Las voces de urgencias mal habidas
malaconsejan a las almas y precipitan a los corazones
hacia el abismo del mañana.
Los días de ansiedades combustibles
incendian los paisajes del cariño,
calcinan los momentos del abrazo,
degluten el espacio y el silencio,
asfixian las sonrisas y el humor,
desintegran la calma y el vacío,
terminan con los sueños y el amor.
Respuestas ahora,
soluciones ya,
alivio de los miedos,
protecciones del dolor,
seguridades asesinas de la risa
en frascos apurados y pequeños,
que como el veneno más certero,
lentamente, sofocan al corazón.
Pablo Rego - ©2009
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Poesía XXXIX
sábado, 29 de agosto de 2009
Poesía XXXIX
No te metas (v1.1)
Si tus ojos deforman el cielo y las estrellas,
suelta la cometa y goza de la oportunidad de tener tu propia vida.
La distracción puede llevarte a un paraje lejano en el que olvides quien eres
y luego de indagar en los mundos que no entiendes
te habrás perdido en laberintos ajenos
de los que nunca sabrás como salir.
Si crees que lo sabes, permítete la duda,
quizá existe un iceberg que nadie te contó
o la montaña es alta y las cumbres borrascosas.
El sol y las estrellas pueden verse del revés,
y las palabras que no escuchas tal vez callan lo que la consciencia sugiere.
Nuestras puertas sensibles se abren por presencia o ausencia de la voluntad,
por necesidad y también por descuido de las formas y de los límites;
Las moscas entrarán por tu ventana ante el descuido;
saborea el silencio sagrado que diferencia al ignorante del sabio,
deja que el tiempo pase y verás la realidad sin que nadie te la cuente.
Abraza, escucha, tolera, entiende,
Si malgastas el magnánimo don del habla para alimentar inquietudes,
desperdicias la oportunidad de comprender para aportar ruidos ausentes,
te entretienes engordando miserias y dolores ajenos:
No serás mejor persona, no podrás crecer.
Mira lo que ves,
lo que no está frente a ti no está para ti,
pero no prejuzgues la ausencia.
Quizá exista una realidad conformada por tu ignorancia
porque tu árbol no te cuenta lo que hay en el resto del bosque.
Pablo Rego - ©2009
lunes, 10 de agosto de 2009
He de haber sido. (Poesía XXXVIII)
He de haber sido.
No recuerdo haber estado,
pero tengo para mí que mucho he fallado,
de algún profundo abismo temporal
llegan a mí castigos que yo mismo habré impulsado.
Ojos, ojos que miran horrorizados mi silencio,
manos calientes que acarician navajeantes mi cuerpo tibio,
eternas y olvidadas frases que persiguen mi espalda dolorida,
ecos de ultravida que atraviesan los nacimientos y las muertes para hablar.
He de haber me equivocado mucho y no lo sé,
he de haber comido carne humana, colgado niños en las plazas,
he de haber comido corazones vivos y arrancado los ojos a las niñas,
he de haber salido a los balcones para arrojarme desde allí una y mil veces.
Más de cien soles habrán dibujado mi sombra,
quemado mis pies y mis alas, resecando mi alegría y las lágrimas del tiempo,
mil reflejos de futuro se escondieron tras las rejas de los años,
siempre el tiempo es quien regresa remarcando unas líneas sin memoria.
Patéticas señales de este tiempo me recuerdan algo que sospecho,
la sangre de la daga entre mis dedos, el chasquido del látigo en sus cuerpos,
el amargo fondo de los huesos derramándose en mis tripas,
y las lágrimas, siempre muchas, siempre amargas.
No recuerdo bien si algún camino tenía esas señales o las tiene,
no recuerdo si andaré perdido o si esta vida es un futuro,
no recuerdo ya algún sueño florido y distendido,
ha de ser porque alguna vez, en algún tiempo,
mi alma se olvidó de todo signando así mi último destino para siempre.
Pablo Rego - ©2009