domingo, 13 de septiembre de 2015

Sinfonía de las pampas (Poesía XLI)

Foto © Pablo Rego 2015
Se abre el silencio en el interior primero.
La calma matutina, el dormir que se termina.
Se va distraídamente el murmullo interior hacia la cueva
y queda el aire, la voz que cuenta una música que vuela,
que llega suavemente al oído, que abraza, que mece… se presenta.

Inevitable y a la vez precioso,
cuando todo calla, cuando el hombre se silencia,
el de adentro, los de afuera,
una trama de infinitos matices suena y resuena,
timbres y distancias, formas y colores:
picos, plumas y nidos suenan a silbidos.

El basto territorio inabarcable,
desde los ríos, desde el mar, desde el horizonte verde.
La vida sobre la tierra fértil de millones
de kilómetros, de hectáreas, de seres,
tiene una banda de sonido, una música específica,
en la altura de sus campos, en los árboles del pueblo.

Los inicios del contacto con el día
reciben los primeros movimientos de sonidos entramados,
benteveos, zorzales, calandrias,
acarician los oídos inconscientes,
recordando que el murmullo alienante de la urbe
está lejos, en su sitio, enceguecido por sus propios ruidos.

Cuando las nubes crean una cúpula natural de resonancia
el mundo parece detenerse en la inmensidad del campo,
entre pausa y pausa del silencio
de fondo están siempre largos cantos de torcazas
ululando, arrullando hipnóticamente el alma.  

Foto © Pablo Rego 2015
A la hora de la siesta
entre el bajo continuo del viento resonando en los eucaliptus,
los horneros cantan en sus obras, entre solos de jilgueros y gorriones,
el aire es modulado por teros y chimangos
que circulan el vuelo y matizan su canto,
armonizando el ensamble de las aves.

Cuando los rayos del sol comienzan a acostarse
el canto y melodía resuenan intensos y armoniosos.
Llamados a los nidos, hogares en las ramas,
reunión de las especies, familias que se guardan.
Resuena el aire en un brillante eco rojizo
que se acalla cuando el sol al fin se ha ido.

Entre los portales de los días,
como un regalo desde el  cielo,
trascender el drama humano
en el campo, en las pampas, tiene premio,
ser testigo de  los tempos, movimientos y matices
de una sinfonía natural que serena el alma:
La del ave que venera el sol cada jornada.

Pablo Rego ©2015

Foto © Pablo Rego 2014

miércoles, 22 de julio de 2015

El camino de un alma (poesía LX)

Foto: Rocío Marzol © 2014
Quién sabrá el dibujo de la huella que dejará marcado tu destino,
las curvas, los rincones, los puntos donde has ido,
sin haberlo hecho aún,
 sin saber que lo has sabido.

Un sonido, un brillo, un latido,
una emanación de luces que se guían en frecuencias inmentales
atraviesan y despedazan los conectores del entendimiento,
de aturdidos intelectos, corroídos por la herrumbre del amor.
Todo se guerrea y desmorona, todo lo real, la rígida realidad,
las cosas por las que se lucha.

Y flotando por encima de las dudas, y también de las certezas,
el sutil desvelo hace la luz y desaparece al tiempo
y los puntos del camino se unen sin esfuerzo, sin rozar,
como el fluir del vapor del agua que brota de las entrañas de la tierra
elevándose al fin, inevitable y levemente.

El fin es el principio,
porque el círculo se cierra para explicarse a sí mismo,
y la razón que quiere enderezarlo todo se pregunta en medio del camino
si será correcto, si estará bien,
si la expansiva fuerza que golpea desde dentro es guía o condena,
si la duda es propia o ajena, si el silencio llegará, si el amor algún día se impondrá.

Y más alá de la pequeña pequeñez de un pensamiento de un momento de un día cualquiera,
la trama del velo ondula para enseñar la sinrazón de la existencia,
la certeza de la verdad que no puede captar todo lo que no es alma,
y sentir que lo cierto es amor,
que al comienzo y al final del camino está lo que estuvo siempre,
que las formas van cambiando por plásticos avatares del camino.

Y cuando los puntos se unen se aclara una y mil veces el Ser,
cuando el siguiente es el que sigue, el círculo se manifiesta;
coincidencia del tiempo y la consciencia,
circulando para volver a recordar la eternidad,
la presencia, el mismo camino, la luz, el amor,
la trascendencia.

Pablo Rego ©2015

sábado, 23 de mayo de 2015

La visita del maestro (poesía LIX)


Para Bautista 

                (17/06/2011 – 23/05/2014)

Pocos en la vida como tú se cruzan en el camino,
llegando de alguna antigua y sabia estrella
con tu luz alumbraste los senderos y llenaste lo vacíos.

Te hiciste materia para mostrarnos su poder de estar e irte,
para enseñar que el tiempo no existe en realidad,
que un abrazo es eterno porque queda grabado siempre en el corazón.

Alma vieja, alma sabia, en un cuerpo que será siempre de ese pequeño,
con esa sonrisa, con esos ojos de claridad aguamarina,
inquietamente presente, profundamente verdadero, puramente real.

Tanta eternidad trajiste de tu viaje que mirabas desde el sol,
pasando días y noches de experiencias sin límites ni filtros,
dándolo todo por lo que es eterno; sin descanso.

Acudiste al llamado de unas almas con tu generosidad extrema,
ocupaste muchos sitios, te buscaron porque algo magnético se abrió,
estuviste entre nosotros, tan mortales y  tan vivos, tan intenso, siempre.

Las redes que se cruzan en el cielo se conectan con el origen de todo.
Ser luz en esa trama fue un destello extracorpóreo y etéreo
que la magia de las espirales del tiempo nos ofreció en imágenes indelebles.

Estuviste en esos días que se marcan en esta dimensión entre humanos,
pocos días para el corazón, para la luz toda una vida,
modificando el mundo, electrificando de amor todo a tu paso.

Pisando tus propios pasos que venías ya sabiendo,
tus manos siempre pequeñas construyeron el amor en los caminos,
alas en las sonrisas, fortaleza en los intentos.

La luz cristalina que no hubo que buscar detrás de nada
fue de la mano, jugando juegos, besando en la boca al destino,
y llenando de preguntas hasta a la última respuesta.

Puede que otros vengan, pero nadie a reemplazar tu sello único,
guerrero de la luz creando ejemplo de las formas virtuosas de la lucha,
enseñanza generosa de coraje, superhombre de las adversidades.

Todo fue tan breve en los tiempos de las mentes que no alcanzan a abarcarte,
tanto tiempo pareció un suspiro que el llanto no contiene,
tan real es aún hoy que ya te has ido.

Tu partida decidida dejó una estela de preguntas y abrazos vacíos,
te fuiste hablando tu lenguaje, haciéndolo hasta el final a tu manera,
dejando una inmensa gratitud en las almas, por haberte conocido.

Pablo Rego ©2014

domingo, 8 de marzo de 2015

Mujer, madre, tierra (Poesía LVIII)

Aunque el estilo de este poema no es el que más me satisface ahora, estos versos son la manifestación de algo que una vez comprendí y que me llevó a explorar un lugar que el mundo occidental ha ignorado. Harto del mundo de los hombres (incluido el masculino que crean las mujeres) recuerdo cómo el poder de la vida -mientras esperaba el nacimiento de mi segunda hija- me demostraba la necesidad de conocer y reconocer lo femenino como parte fundamental de mi ser, de la humanidad y de la creación universal.
Pablo Rego 

Mujer, madre, tierra

El camino de lo nuevo,
la mágica semilla
de la sabiduría eterna
y el nacimiento.

Luz, calor, suelo
compuestos de amor,
abrigan al nuevo mundo
sobre la eterna esfera.

Los obreros del odio,
impotentes, obtuvieron
sus confusas cosechas
con espadas y martillos.

Una oportunidad a la paz
es lo que no supieron dar,
siendo, la imagen de la muerte,
su estandarte primitivo.

La espléndida semilla crece
en el histórico vientre,
y mientras sube la ola
bebo la miel de sus pechos.

Para renacer hay que nacer,
recrearse, volver a aprender,
reconstruir el día y la noche
y la fascinación de la aurora.

La nueva era, la vieja tierra,
la sabiduría, la percepción,
la paz, la luz, la serenidad,
la madre creadora de la vida.

Adoro las suaves curvas
y su significante encanto.
Fundido en la esencia femenina
me invade la percepción.

Mi esperanza está en ti,
mujer, madre, tierra
y en tu sabiduría eterna
de ojo que hace nacer.


Pablo Rego – ©2001

lunes, 22 de diciembre de 2014

Ven a verme...

Aquellos que escuchamos al flaco Spinetta durante años tenemos en el inconsciente frases sin explicar que el flaco nos dio desde su intuición sagrada. Escuchar este tema hoy es como recibir esa luz infinita y sabia. Del álbum "Tester de violencia" de 1988.

Al ver verás

Ven a verme al ver verás,
yo por allí tengo una sombrilla,
corrí por las ciudades,
me cansó la codicia,
sólo tengo una vida.

Por mi ventana de al ver verás,
brilla un rayo al amanecer,
las horas ya no pasan,
las heridas se han ido,
todo dura un instante,
todo dura un instante para toda la vida.

Y al observar toda la locura,
la sociedad o lo que ya se fue,
entiendo que tu amor transpone todo refugio,
quema todo y sin armas.

Ven a ver y al ver verás,
yo con mi cuerpo te cubriré,
no importa que abandones lo que ya no resulta,
todo dura un instante,
es mejor ser el viento,
todo dura un instante para toda la vida.

Y al observar toda la locura,
la sociedad o lo que ya se fue,
entiendo que tu amor transpone...
no pensé en ningún lugar,
no pensé en ningún lugar.
Luis Alberto Spinetta

jueves, 9 de octubre de 2014

Poesía LVII


Sombras de eclipse

Llego a buscarme porque siempre está presente lo infinito,
porque estaba, en mi ausencia, olvido o retorno, en el tuyo, en el nuestro.
Las vorágines de los hechos, las emociones, la influencia de los astros.

Los planos del tiempo se deforman porque viene una curva en la trama,
porque un nudo concentra la energía, porque el universo respira y le toca exhalar.

La letra que enciende la acción de la voz que se nutre, silenciosa, poderosa,
murmurando en silencio al oído invisible, cambiando caminos por laberintos,
sonrisas por reclamos, abrazos por empujones… acaba en suspiros.

Detrás del cristal opacado, el sol espera a ser descubierto, otra vez.
Cuando las nubes se mueven el cielo está, en sus lapsos tan extensos.

La experiencia va tallando el cuerpo, las gotas, los hilos de la magia,
el corazón aprende, la piel recuerda, los ojos buscan demasiado,
la mente devora, cada rayo, cada onda, cada impulso hasta el olvido.

El vómito desaforado de palabras anarquistas golpea contra los muros,
mil acciones no evitan que su fuerza lo arrase todo, transformando el instante.

Es un mar deforme y sin sentido el campo de luz a la deriva,
las fuerzas de los astros nos arrastran o nos elevan, pero vienen a recordar
que somos todo en la unidad y que en el yo somos simples moléculas en orfandad.

Un recuerdo, la confianza, muchos días de subir esa montaña
para llegar a la cima y ver del otro lado la misma infinitud eternamente.

Esperar a que pase la tormenta, debajo del sauce, a orillas del río,
sembrando, cantando, durmiendo, dejando que el tiempo se vuelva liviano,
buscando este vuelo de letras paridas en el espacio sin límite de la consciencia.

Sé que estás. No necesito escucharte, ni explicarte, ni creer.
Es más simple. Cada vez. El amor crece más allá, aún, de las emociones.

Pablo Rego ©2014

martes, 16 de septiembre de 2014

de lucha y alegría


Tanta lucha
va desgastando la alegría de un mundo
en el que viviríamos alegres
sin todo aquello por lo que se lucha tanto.

Pablo Rego ©2014


martes, 15 de julio de 2014

Poesía LVI

La sustancia

Pliegue matricial proyectándose en sí mismo,
la verdadera imagen es cristal
sale la luz, resplandece,
su forma invisible se conforma,
a veces estalla, a veces abraza.

Queda la huella de sí y está en el cielo.
Rugir el amor y soñar al mismo tiempo,
como el aire que viaja con sus gotas de arco iris,
es el sol brillando entre las nubes
y el río turbio o cristalino que baja por bajar.

Te doy todo infinitamente,
con el alma alegre y con sus remiendos,
el corazón pleno y sus formas raras
con sus marcas y sus cicatrices.
La luz concebida para crear, siempre.

Extroviertiéndote en voz y a veces en éxtasis
porque el laberinto de la luna
tiene sombras como muros
y está lejos, en un sueño, o tan cerca,
en unos ojos de agua de lago.

Espalda que es caricia y estremecimiento,
camino que es andar y destino,
vueltas en la noche por soñar el otro lado
y vuelta de regreso por estar,
por ser, por recordar, por perdonar.

Códigos que se crean en el día
para transformar la vida tras la niebla
en la llama de la luz de la vela
que crea los destellos del amanecer
llevándose las sombras de la duda.

Regresa, cicla, se atreve a olvidar,
a soltar lastre y amarras.
El amor se atreve a todo
y los viajeros conocen con él el universo
dejándose ir en el otro, dejándose.

Es todo lo que hay;
irse para volver, estar,
saberse para saber, dar,
recorrer el círculo completo
para que al fin del silencio brille la sustancia.


Pablo Rego ©2014

domingo, 6 de julio de 2014

Leveamor


Cuando tienes la certeza de que la vida Es en sí mismo el propósito de haber nacido,

todo se vuelve liviano.

Todo se construye desde la luz más sutil hacia la densidad.

Entonces liberar al amor para que sea es más importante que subsistir;
y amar por sobre todas las cosas es vivir conscientemente.


Pablo Rego ©2013






martes, 13 de mayo de 2014

Relajación (Poesía LV) Poesía + Yoga



Inspirado en tod@s mis alumn@s,
en ese momento mágico
al finalizar la clase de Yoga.

Las ondas líquidas del cuerpo se desvanecen.
Suavemente el cristal comienza a brillar,
la luz transparenta la materia,
el diamante mira, escucha y suspira.

La comunidad humano tiembla,
se estremece un poco, menos, pesa, se aletarga.
El planeta te lleva hacia sus entrañas
y el suelo te detiene por estar.

Veo tu espíritu, a veces doliente,
tus deseos, tu alegría,
veo el velo de tu mente corriéndose de apoco,
tu cuerpo olvidado, al fin, un rato.

El universo fluye pasando las barreras,
entrando y saliendo de tu ser, de tu cuerpo.
El alma se distiende en un momento de quietud.
Sonríe la luz, sonríes.

Las líneas que te retratan cambian sus recorridos,
ojos que miran los destellos, cerrados y serenos,
Ojo que proyecta la consciencia, la intuición.
Tus labios se abren para saborear el cándido abrazo del universo.

Se van, se distrae de sí la mirada atenta,
los cálculos, el miedo, la ansiedad.
Veo en tu expresión la satisfacción de estar en el mundo,
en este instante de pura claridad.

La belleza de cualquier rostro en todos los rostros,
la serenidad dibuja pómulos como costas de lagos,
labios como cataratas, ojos como copas de árboles,
frentes como salinas, como desiertos acariciados por el viento.

Una y mil veces he visto y veré ese gesto,
tallado por la mano eterna de la naturaleza,
cuando el sol entra en la memoria de las almas
y todo se aclara y la sonrisa exclama en silencio su presencia.

La plenitud de formar parte del milagro de la vida,
la liviandad de una existencia sin dolor,
la calma de sentir la calidez de estar siempre en casa,
la paz expandiéndose en el pecho mientras todo es, aquí y ahora.

Pablo Rego ©2014

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Más alma (Poesía LIV)


Más alma

He visto el resplandor más de mil veces
con estos ojos y sin ellos,
he viso el horizonte desde lejos y el sol poniéndose en mis sueños

Soy testigo del silencio cuando las nubes abren paso a la consciencia
cuando más allá de los oídos
el sonido es movimiento y no ruido

Las paredes construidas en mi mente
van formando laberintos,
confusión del andar de los caminos, entre lunas de ensueños y misterios

Entre el humo de creencias demolidas
los ladrillos ideados van cayendo,
contemplando el más acá y el más allá el pasado se hace leve en el silencio

El latido de luz del corazón
atraviesa pulsando por mi calle,
llevándose a su paso el torbellino que oscurece la percepción de mi destino

La Matriz es un monstruo invisible
que mantiene a las mentes atrapadas
que refleja hasta el cansancio las ficciones la cruel ceguera compartida

Se repite la fórmula del tiempo,
la cuenta cotidiana de la eternidad
tomando las medidas de lo eterno desaparecen el cielo y el presente

Mientras nado entre corrientes pedregosas
sé que existe el ritmo exacto,
el perfecto fluir en la materia del río que me lleva el océano de plenitud inevitable

El amor es una balsa,
un traje de delfín habilidoso,
la respuesta del salmón, la intuición, una burbuja brújula de luz

Los muros caen de olvido,
la fuerza que me lleva a la prisión de mi yo
se rinde ante la creatividad, veo desde el centro, sigo todos los caminos en Uno

Los días son semanas o minutos,
los abrazos conexiones ciertas con la unión,
los ojos abiertos son mensajeros del alma del Universo que derrota al tiempo

Incansable en sus señales
la consciencia dibuja puentes donde creo nada,
enciende hermosas lucecitas que no veo o veo sabiendo que lo sé, o no sé nada

Eternamente la luz
al final se manifiesta, siempre,
el camino se ilumina, el amor se hace presente, amanece

Con la mente, con las dudas,
con la gratitud por percibirlo, con la alegría de compartir,
el universo toca su música en mí y resueno en el camino

El escenario se desarma
se expande hasta el infinito la existencia
nada es todo, la sonrisa crece y sé que estoy en el sonido siempre

Alma con tu alma,
aprendiendo a ser más alma
cada día en mi nave de tiempo, en mi yo, que no descansa.



Pablo Rego ©2013

miércoles, 16 de octubre de 2013

Poesía LIII

Una y mil veces, Sí

Quiero siempre ver tus ojos mirando el mismo cielo
sin eclipses de futuro, sin temores de otros seres,
sin sombras que te espíen sobre el hombro
ni voces que te llamen a tu olvido.

La magia se esconde a veces detrás de una tormenta de ignorancia,
pero hemos aprendido la forma de andar este camino.
Lo inmenso es lo cierto porque el día no se acaba
y los siglos de los siglos son segundos de alegría.

Cuando todo se aterriza, el esfuerzo nos empuja,
o el sueño se hace invisible y las escaleras descendentes;
Imposible es que no pase si el fuego enciende el alma
y las dudas del pasado deben irse a la muerte.

Ojos miopes que vuelven a confirmar que quieren ver,
trascender la deformidad del tiempo ahora.
El ancla del laberinto que encierra los corazones
retiene aves de luz en sus entrañas insaciables.

Libres del luto del vuelo
hemos sido y seremos, a pesar de las intermitencias,
de los desmayos cotidianos, del dolor de no saber lo que sabemos,
de ser aves con un rumbo, alimento del amor, hojas que regresan a nacer infinitas.

El pliegue del tiempo ya nos ha encontrado
y buceamos en las profundidades divinas,
cuando la marea de la sinrazón del distraído corazón
nos sacude para recordarnos que estamos vivos, en estos cuerpos de hoy.

Mirando el fondo,
observando  la eternidad que nos precede,
mirame a los ojos esperando que las nubes se disipen
y el sol brille en el centro de mis pupilas y en las tuyas…
ahora…
Agradecer el calor del alma,
la luz del pecho que nos guía
para ver lo que es sabido,
por nosotros,
una y mil veces,
Sí.

Pablo Rego - ©2013

martes, 2 de julio de 2013

Poesía LII

Dibujo de ti

La luz del día se funde en tu piel,
delicadas curvas del color del oro definen la nave que te contiene,
de suave superficie, lo sé, de encanto infinito, lo percibo.

Tus ojos miran el vuelo de los pájaros,
un vuelo a veces cierto, a veces libertario,
inmersos en un brillo de esmeralda que dice más que una boca cuando hablan.

Emana de las curvas entramadas,
entre sombras y luces un territorio de misterio y magia.
La ruta de la serpiente se funde en el fino pasadizo a la cumbre pensante de tu ser.

es detrás, es silueta, el lado oscuro de la diosa de la siesta,
apoyada tu liviandad en los talones,
sobre un mullido territorio que sostiene la espalda y resguarda al final algún secreto.

El día atomizado baña tu rostro y tu pecho,
la energía de todo lo posible en tu universo,
las niñas que mimamos observan erguidas también el horizonte.

Las líneas rectas protestan por su destierro
de ese magnético oasis de belleza,
donde todo ha sido puesto sutilmente para que la vida crezca allí un día.

Se difunde un poco el resplandor de la silueta,
el perfil delgado hacia en el valle de la vida,
mezcla de casa de madre y ombligo de niña escondiendo un poder total y femenino.

Sobre líneas inciertas de los trapos se apoya la figura,
la luz por el frente, por la espalda alas,
cada línea se pierde en un sueño, cada curva gira suavemente.

Colores de lino, de cielo eclipsado, de rosada uva,
para el pelo, fuego; para los pechos pan,
sombras de siestas con persianas, garganta que no llega a gritar…

Un dibujo que llevaría mil retoques,
buscando la imagen perfecta que me queda de ti,
cuando la ilusión común asoma y la búsqueda se lleva el cuerpo de tu alma.

Consigo verte ahí, perfecta para mí,
intento construirte para comprender
lo imposible que resulta poner el universo todo junto en un papel.

Sólo es posible recrear los sentimientos
con la pluma de las alas que los corazones usan
para que el silencio exprese todo en un instante, luminosamente.

Cuando los trazos son invisibles,
cuando lo sientes porque yo lo siento,
cuando la luz te descubre y te dibuja frente mí.

Pablo Rego ©2013