martes, 16 de septiembre de 2014
de lucha y alegría
Tanta lucha
va desgastando la alegría de un mundo
en el que viviríamos alegres
sin todo aquello por lo que se lucha tanto.
Pablo Rego ©2014
martes, 15 de julio de 2014
Poesía LVI
La sustancia
Pliegue matricial proyectándose en sí mismo,
la verdadera imagen es cristal
sale la luz, resplandece,
su forma invisible se conforma,
a veces estalla, a veces abraza.
Queda la huella de sí y está en el cielo.
Rugir el amor y soñar al mismo tiempo,
como el aire que viaja con sus gotas de arco iris,
es el sol brillando entre las nubes
y el río turbio o cristalino que baja por bajar.
Te doy todo infinitamente,
con el alma alegre y con sus remiendos,
el corazón pleno y sus formas raras
con sus marcas y sus cicatrices.
La luz concebida para crear, siempre.
Extroviertiéndote en voz y a veces en éxtasis
porque el laberinto de la luna
tiene sombras como muros
y está lejos, en un sueño, o tan cerca,
en unos ojos de agua de lago.
Espalda que es caricia y estremecimiento,
camino que es andar y destino,
vueltas en la noche por soñar el otro lado
y vuelta de regreso por estar,
por ser, por recordar, por perdonar.
Códigos que se crean en el día
para transformar la vida tras la niebla
en la llama de la luz de la vela
que crea los destellos del amanecer
llevándose las sombras de la duda.
Regresa, cicla, se atreve a olvidar,
a soltar lastre y amarras.
El amor se atreve a todo
y los viajeros conocen con él el universo
dejándose ir en el otro, dejándose.
Es todo lo que hay;
irse para volver, estar,
saberse para saber, dar,
recorrer el círculo completo
para que al fin del silencio brille la sustancia.
Pablo Rego ©2014
domingo, 6 de julio de 2014
Leveamor
Cuando tienes la certeza de que la vida Es en sí mismo el
propósito de haber nacido,
todo se vuelve liviano.
Todo se construye desde la luz más sutil hacia la densidad.
Entonces liberar al amor para que sea es más importante que
subsistir;
y amar por sobre todas las cosas es vivir conscientemente.
Pablo Rego ©2013

martes, 13 de mayo de 2014
Relajación (Poesía LV) Poesía + Yoga

Inspirado en tod@s mis alumn@s,
en ese momento mágico
al finalizar la clase de Yoga.
Las ondas líquidas del cuerpo se desvanecen.
Suavemente el cristal comienza a brillar,
la luz transparenta la materia,
el diamante mira, escucha y suspira.
La comunidad humano tiembla,
se estremece un poco, menos, pesa, se aletarga.
El planeta te lleva hacia sus entrañas
y el suelo te detiene por estar.
Veo tu espíritu, a veces doliente,
tus deseos, tu alegría,
veo el velo de tu mente corriéndose de apoco,
tu cuerpo olvidado, al fin, un rato.
El universo fluye pasando las barreras,
entrando y saliendo de tu ser, de tu cuerpo.
El alma se distiende en un momento de quietud.
Sonríe la luz, sonríes.
Las líneas que te retratan cambian sus recorridos,
ojos que miran los destellos, cerrados y serenos,
Ojo que proyecta la consciencia, la intuición.
Tus labios se abren para saborear el cándido abrazo del universo.
Se van, se distrae de sí la mirada atenta,
los cálculos, el miedo, la ansiedad.
Veo en tu expresión la satisfacción de estar en el mundo,
en este instante de pura claridad.
La belleza de cualquier rostro en todos los rostros,
la serenidad dibuja pómulos como costas de lagos,
labios como cataratas, ojos como copas de árboles,
frentes como salinas, como desiertos acariciados por el
viento.
Una y mil veces he visto y veré ese gesto,
tallado por la mano eterna de la naturaleza,
cuando el sol entra en la memoria de las almas
y todo se aclara y la sonrisa exclama en silencio su
presencia.
La plenitud de formar parte del milagro de la vida,
la liviandad de una existencia sin dolor,
la calma de sentir la calidez de estar siempre en casa,
la paz expandiéndose en el pecho mientras todo es, aquí y
ahora.
miércoles, 11 de diciembre de 2013
Más alma (Poesía LIV)
He visto el resplandor más de mil veces
con estos ojos y sin ellos,
he viso el horizonte desde lejos y el sol poniéndose en
mis sueños
Soy testigo del silencio cuando las nubes abren paso a la
consciencia
cuando más allá de los oídos
el sonido es movimiento y no ruido
Las paredes construidas en mi mente
van formando laberintos,
confusión del andar de los caminos, entre lunas de ensueños
y misterios
Entre el humo de creencias demolidas
los ladrillos ideados van cayendo,
contemplando el más acá y el más allá el pasado se hace
leve en el silencio
El latido de luz del corazón
atraviesa pulsando por mi calle,
llevándose a su paso el torbellino que oscurece la
percepción de mi destino
La Matriz es un monstruo invisible
que mantiene a las mentes atrapadas
que refleja hasta el cansancio las ficciones la cruel ceguera
compartida
Se repite la fórmula del tiempo,
la cuenta cotidiana de la eternidad
tomando las medidas de lo eterno desaparecen el cielo y
el presente
Mientras nado entre corrientes pedregosas
sé que existe el ritmo exacto,
el perfecto fluir en la materia del río que me lleva el
océano de plenitud inevitable
El amor es una balsa,
un traje de delfín habilidoso,
la respuesta del salmón, la intuición, una burbuja brújula
de luz
Los muros caen de olvido,
la fuerza que me lleva a la prisión de mi yo
se rinde ante la creatividad, veo desde el centro, sigo
todos los caminos en Uno
Los días son semanas o minutos,
los abrazos conexiones ciertas con la unión,
los ojos abiertos son mensajeros del alma del Universo que
derrota al tiempo
Incansable en sus señales
la consciencia dibuja puentes donde creo nada,
enciende hermosas lucecitas que no veo o veo sabiendo que
lo sé, o no sé nada
Eternamente la luz
al final se manifiesta, siempre,
el camino se ilumina, el amor se hace presente, amanece
Con la mente, con las dudas,
con la gratitud por percibirlo, con la alegría de
compartir,
el universo toca su música en mí y resueno en el camino
El escenario se desarma
se expande hasta el infinito la existencia
nada es todo, la sonrisa crece y sé que estoy en el
sonido siempre
Alma con tu alma,
aprendiendo a ser más alma
cada día en mi nave de tiempo, en mi yo, que no descansa.
Pablo Rego ©2013
miércoles, 16 de octubre de 2013
Poesía LIII
Una y mil veces, Sí
Quiero siempre ver tus ojos mirando el mismo cielo
sin eclipses de futuro, sin temores de otros seres,
sin sombras que te espíen sobre el hombro
ni voces que te llamen a tu olvido.
La magia se esconde a veces detrás de una tormenta de
ignorancia,
pero hemos aprendido la forma de andar este camino.
Lo inmenso es lo cierto porque el día no se acaba
y los siglos de los siglos son segundos de alegría.
Cuando todo se aterriza, el esfuerzo nos empuja,
o el sueño se hace invisible y las escaleras descendentes;
Imposible es que no pase si el fuego enciende el alma
y las dudas del pasado deben irse a la muerte.
Ojos miopes que vuelven a confirmar que quieren ver,
trascender la deformidad del tiempo ahora.
El ancla del laberinto que encierra los corazones
retiene aves de luz en sus entrañas insaciables.
Libres del luto del vuelo
hemos sido y seremos, a pesar de las intermitencias,
de los desmayos cotidianos, del dolor de no saber lo que
sabemos,
de ser aves con un rumbo, alimento del amor, hojas que
regresan a nacer infinitas.
El pliegue del tiempo ya nos ha encontrado
y buceamos en las profundidades divinas,
cuando la marea de la sinrazón del distraído corazón
nos sacude para recordarnos que estamos vivos, en estos
cuerpos de hoy.
Mirando el fondo,
observando la
eternidad que nos precede,
mirame a los ojos esperando que las nubes se disipen
y el sol brille en el centro de mis pupilas y en las
tuyas…
ahora…
Agradecer el calor del alma,
la luz del pecho que nos guía
para ver lo que es sabido,
por nosotros,
una y mil veces,
Sí.
Pablo Rego - ©2013
martes, 2 de julio de 2013
Poesía LII
Dibujo de ti
La luz del día se funde en tu piel,
delicadas curvas del color del oro definen la nave que te
contiene,
de suave superficie, lo sé, de encanto infinito, lo
percibo.
Tus ojos miran el vuelo de los pájaros,
un vuelo a veces cierto, a veces libertario,
inmersos en un brillo de esmeralda que dice más que una
boca cuando hablan.
Emana de las curvas entramadas,
entre sombras y luces un territorio de misterio y magia.
La ruta de la serpiente se funde en el fino pasadizo a la
cumbre pensante de tu ser.
es detrás, es silueta, el lado oscuro de la diosa de la
siesta,
apoyada tu liviandad en los talones,
sobre un mullido territorio que sostiene la espalda y
resguarda al final algún secreto.
El día atomizado baña tu rostro y tu pecho,
la energía de todo lo posible en tu universo,
las niñas que mimamos observan erguidas también el
horizonte.
Las líneas rectas protestan por su destierro
de ese magnético oasis de belleza,
donde todo ha sido puesto sutilmente para que la vida
crezca allí un día.
Se difunde un poco el resplandor de la silueta,
el perfil delgado hacia en el valle de la vida,
mezcla de casa de madre y ombligo de niña escondiendo un
poder total y femenino.
Sobre líneas inciertas de los trapos se apoya la figura,
la luz por el frente, por la espalda alas,
cada línea se pierde en un sueño, cada curva gira
suavemente.
Colores de lino, de cielo eclipsado, de rosada uva,
para el pelo, fuego; para los pechos pan,
sombras de siestas con persianas, garganta que no llega a
gritar…
Un dibujo que llevaría mil retoques,
buscando la imagen perfecta que me queda de ti,
cuando la ilusión común asoma y la búsqueda se lleva el
cuerpo de tu alma.
Consigo verte ahí, perfecta para mí,
intento construirte para comprender
lo imposible que resulta poner el universo todo junto en
un papel.
Sólo es posible recrear los sentimientos
con la pluma de las alas que los corazones usan
para que el silencio exprese todo en un instante,
luminosamente.
Cuando los trazos son invisibles,
cuando lo sientes porque yo lo siento,
cuando la luz te descubre y te dibuja frente mí.
Pablo Rego ©2013
miércoles, 1 de mayo de 2013
Poesía LI
De extrañarte
El tiempo infante de mi cuerpo inquieto
es un pequeño suspiro ante lo eterno del
amor.
Por la distancia, por que mis brazos no
te abrazan,
aunque pueda verte luego y estalle la alegría.
Aunque mi consciencia traiga el mensaje
del origen
el aroma de tu cuerpo, tu presencia, las
caricias en presente,
tu mirada, las sonrisas y el silencio
compartido
conmueven a mis células que te buscan,
una a una,
cuando la materia deja un hueco en la
distancia.
Aunque estás,
aunque sé que una brisa de luz nos
acompaña,
que el destino escribió para nosotros El
libro de la luz extraordinaria,
que nuestro camino es uno,
el perfecto encuentro de nuestras almas
me recuerda día a día que es así.
Un sutil resplandor contemplativo,
infinito y trascendente de todo lo que es.
La inteligencia de los sentimientos sin
fronteras,
geometrías que se forman y se conforman
en olas coincidentes y hermosas del mar
que nos acoge.
Las manos no entienden de lo inmenso,
mis ojos viven cuando pueden verte de
cerca o de lejos,
toda mi piel sabe que la cercanía nutre,
sana y comunica,
y mi pecho que el calor del tuyo
completa su universo.
Te extraño, un segundo y días,
cuando el reloj de la materia tarda un
siglo en contar una semana,
quiero darte el beso de regreso
cuando crece entre nosotros la
distancia,
cuando el ínfimo momento que percibo se
hace eterno
deseando que el amor completo brille
ahora
y todo el tiempo .
Pablo Rego © 2013
jueves, 21 de febrero de 2013
Poesía L
Amor sin Fronteras
Gotas de silencio,
espacios infinitos desaparecen en la inmensidad.
Materia fundida con formas intangibles
desvanecen los límites y la razón se rinde.
Fluyen los latidos de corazones interminables
que se encuentran en un siempre más allá del tiempo
llegando hasta nosotros mismos
siendo el otro y uno a la vez.
Vibra todo con la luz,
en silencio y resonando con las palabras indicadas
todas las señales y los sonidos,
las formas sutiles y el destino hasta el origen.
Cómo ignorar el llamado de las almas
cuando el momento en el que todo confluye
desvanece las fronteras y maravilla los sentidos,
cuando la oscuridad no puede con la certeza.
Cómo vivir sin ello,
desconociendo en la dimensión de la ignorancia
el poder del amor eterno que se manifiesta en la mirada;
profundo reflejo de las almas conectadas desde siempre.
Fue un susurro venido desde cada rincón del universo,
un manto de estrellas nuevas sobre los hombros.
Son reales tus caricias en mi corazón.
Germina la semilla del árbol de la vida.
La contemplación compartida,
La paz de dormir en la cueva o en la torre,
pero contigo siempre, amor,
la felicidad de saberte cierta, de haberte encontrado.
Al fin nuestras manos se alcanzaron,
el vuelo es compartido al ritmo de los dos.
La realidad, el ideal, lo imaginario
se rinde ante la fusión de nuestras almas.
Los obstáculos son árboles en el bosque, flores en el
jardín.
Allí, aquí, en el momento menos claro y en la cresta de
la ola,
en el día, en la noche, en el rincón del mapa que nos tenga
la infinitud del sentimiento arrasa la razón y crea vida.
De una vez,
la virtud comenzó a rodar,
siento nuestros pies andando sobre el agua,
intuyo el camino nuestro, late, brilla, es en mí,
en nuestro ser,
amando.
Pablo Rego © 2013
jueves, 10 de enero de 2013
Poesía XLIX
Abismal y eterno
Densificarse hacia el pozo de las cosas,
el abismo que crece al crecer uno
se transforma en la distancia del descenso al parecer
infinito.
El ser etéreo, invisible y eterno,
su cuerpo-nave, su visión clara,
se purifica con la ausencia de los muros de la mente.
Imágenes, deseos, estructuras que se arman por sí solas
mientras el cuerpo se comprime, la distracción hace
estragos,
la ilusión adormece y domina y la luz se apaga,
lentamente…
Movimiento voluntario hacia el adentro, hacia la cumbre
sutil.
A cada instante estar, en cada canción danzar, en cada
beso amar,
tomando el sol por el alma, volviendo a él reconfortado.
Imperceptible movimiento hacia el afuera, fuerte
debilidad,
de olvido de lo recordado, la ignorancia de lo sabido,
rasgando la materia hasta llegar a la nada que detrás se
esconde.
Desde la luz, la que dice, el amor, la fuente que emana
alegría,
está todo siempre, estaré y estarás también amor,
liviano, libre, poderoso, total y completo.
El cuerpo, con su mente ciega y abrumadora, con su deseo
inhibitorio,
con su sed de cosas, con su necesidad de quedarse, en y
con.
Todo es efímero, encierro, tenue mueca de la gloria.
Se cae y se sale, humanamente.
La fe en el poder del silencio, en el amor, en el amado y
el amante que vuela,
la alegría, la paz que es en el cuerpo sutil,
transparente de sentidos y sentires.
Se aprende a quedarse en el sitio donde la luz está
presente,
en el presente luminoso del ser que sabe, que sé, que
sabemos,
una y mil veces verá, veré, verán los dibujos de elipses
siderales…
Aquí es, sin dudas, el sitio donde estar,
aún cayendo, aún fluyendo, amor al ser y a los seres,
certeza intuitiva que hace eones mira paciente mi
experiencia,
y me señala el camino y me acompaña compasiva… otra vez,
vuelvo…
Pablo Rego © 2013
lunes, 24 de diciembre de 2012
Poesía XLVIII
Rocío
De regreso de mi viaje por los siete mares,
de un destino incontrolable, empujado hacia los mundos
del misterio
por algún dios decidido a enseñarme lo importante y el
camino,
la luz de tu suave caricia me llama a un hogar que no
encontraba.
Vuelo, sin pensar, con intuitivos sentidos hacia ti,
bella dama del sentimiento eterno y verdadero…
que entre dulces miradas despojadas de ambiciosas
condiciones,
esperaste en la mágica alfombra a que el sol se ponga y
comience un nuevo día.
Reconozco en la quietud de mi alma
lo que en mis viajes a los laberintos y al fondo de los
mares
mi consciencia conoció, tras el velo de la confusión de
antaño;
Entiendo la verdad presente así, lo veo en ti, en tu
encuentro.
Un alma que en otras vidas tuve que haber sabido,
un cuerpo que alberga el espíritu certero del amor,
un ser que abarca, que abraza, que salta al vacío del
Todo
para recibir a mi niño-hombre, a mi hombre-niño, el de
siempre.
Un rostro que no
es sólo tu rostro, es la imagen viva del regazo,
de la madre eterna, de la caricia suave de abuela y de
hija,
es la presencia femenina, energía y vientre, corazón y
sueño;
La explicación suficiente y sin palabras de la mujer en
la vida del hombre.
Nuestras esencias lo saben: existe la eternidad…
y hay perfume, hay suave césped en el suelo de la alcoba,
hay flores en las mesas y las sillas, hay pétalos de
terciopelo en un sofá en llamas,
y hay Rocío, que lo endulza todo, que lo nutre noche y
día…
El riego sutil, gota a gota, con al naturaleza en tu corazón
natural;
Desafío de crecer y atravesar temores niños y
pensamientos olvidados
entre el fuego compartido en la selva de las sábanas
testigos.
Vuelo hacia el espacio claro de todo lo posible en
nuestra nueva nave iluminada.
Paciente espera, sabia y luminosa…
un rocío que ama, un rocío que nutre, Rocío que vuelas
junto a mí… y yo contigo…
Bebo tu líquido emocionante, siento tu alimento y tu
temblor,
vivo en esta nube de alegría hoy, un hogar reconocido, de
dos infinitos sin acuerdo.
Y además sos musa…
Pero más que eso: Diosa encarnada de mi amor.
Pablo Rego © 2012
jueves, 28 de abril de 2011
Poesía XLVII
Tan cerca y tan lejos
El calor de las manos que se acaban de soltar
El calor de las manos que se acaban de soltar
persiste hasta que el aire de la distancia
moldea el recuerdo de una realidad muerta,
sin mano, sin calor, lejos de un corazón.
Los abismos provocados son más fríos que el océano profundo,
el silencio de un recuerdo que no quiere irse
ahuyenta a las gaviotas de alas tiernas
transformándose en película ilusoria de la mente.
No hay realidad que se ignore con palabras,
decir ”el corazón” no provoca los latidos,
el viento se ha llevado todas las palabras,
el día se ha vuelto claro mostrando lo que queda de aquella imagen sonriente.
No hay decepción en la verdad,
el amor es una lente por la cual se mira y se siente,
la realidad compartida no existe sin las manos que se junten
para que el calor reviva entre más de uno.
Tan lejos, tan cerca,
tan nada de un metro a mil kilómetros,
muy soñado el día del poder
intentando no sentir que se ha perdido.
La soga de la claridad ata las manos,
las palabras son acalladas por la mordaza del respeto,
esperar a que la vida deje de avanzar
para que pronto sea aquello que ya fue como si nada.
Pablo Rego- ©2011
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