viernes, 18 de agosto de 2017

Pausa (Poesía)



La gota que soy en este océano profundo
necesita reposar en una piedra orillera,
dejar que el curso de los ríos y de la marea
continúe su camino mientras salgo de su influjo por un rato.

Desde adentro es lo habitual;
andar por los caminos
doblando en las curvas y saltando charcos,
dejar las huellas en el polvo a cada paso.

El ave que soy en este cielo inmenso
anhela detenerse en una rama,
dejar que el viento sacuda el cuerpo,
que pase a mi lado llevándose el tiempo.

El Todo es más que una existencia.
Debo mirar el universo, sentir su fuerza,
respirar el invisible combustible de la vida
en un instante de la eternidad.

El pliegue de este espacio que estoy siendo
perdurará en una memoria sin forma.
Quiero sentir completamente la presencia
para estar en contacto con la infinitud ahora.

Salir de toda fórmula preconcebida,
entrar a las sutiles dimensiones
donde el árbol y la piedra son luces de colores
y el sol la puerta al centro de otros universos.

…y exhalar…
mis manos abiertas sin huellas que dejar,
los sentidos fundidos con el brillo de todo lo que nos mira
y el amor multidimensional latiendo en mi ser sin forma.

Un instante…
un eterno instante y sentir...
la chispa que enciende el candil del fuego que soy,
la luz que nunca se apaga y siempre seré.

Pablo Rego ©2017


viernes, 11 de agosto de 2017

Energía de entreeclipses (Poesía)


                                                                                                                         por Pablo Rego


A veces... que no fluya es la forma de fluir.

La existencia es un amplio concepto y una realidad sin construir,
las certezas son ilusiones que se desdibujan,
que intentan trazar líneas en caminos intransitables.

La fuerza que empuja al universo a su equilibrio
pasa por mis manos, por mis mandíbulas inocentes.

Las energías del día y de la noche,
del sol reflejado en la luna,
de la tierra ensombrecida por el sol,
pintan mi cara de contrastes que trascienden mis razones.

Son infinitos que no alcanzo,
lugares en los que he estado y estaré,
pero en este cuerpo que hoy habito
soy un ínfimo testigo observando avatares sin querer.

Los ciclos preexistentes nos contienen,
mientras creemos alcanzar las manos que no nos tienden,
los impulsos se contradicen con las inercias,
los deseos chocan con los sino de los planetas y las estrellas.

Abro mi mano y suelto,
suelto y respiro,
respiro y dejo que el Universo me llene de  presente.

La energía me atraviesa
y mis partículas corpóreas se funden con la luz.

Fluir, una vez más, dejar ser para que exista el tiempo de sentir,
para que llegue otra vez el momento de hacer lo necesario.


©Pablo Rego - 2017

lunes, 26 de junio de 2017

Brisa cálida de invierno (Poesía)



Inspirado en unos días de calor en pleno invierno. Diecinueve años separan esta publicación de la fecha de la creación de este poema. Han cambiado muchas cosas desde entonces, muchas experiencias que han transformado profundamente la experiencia de mi vida y también, por supuesto, mi manera de escribir. Pero, aún con ese océano temporal en medio, puedo sentir el mismo impulso por escribir acerca de un hecho tan natural como una sensación sobre la piel, en el olfato, en el ambiente.

Brisa cálida de invierno
  
Brisa suave y húmeda
que da un respiro.
Sensación de libertad
entre tanto frío

El alma, como dormida
encerrada sin sentido
y un oasis natural
que da un olvido.

Como pedazos de río
viene el viento mansamente,
padeciendo su fin
de condenado.

El cielo , gris testigo
lo ve pasar
y no hace nada,
sólo es testigo.

Ilusión desesperada
que ya no espera,
y el tiempo , siempre tirano,
constante y frío.

La calle cambia de apoco
como renaciendo,
pero sólo es viento
húmedo y tímido.

©Pablo Rego
Junio de 1998

martes, 21 de marzo de 2017

Llueve (Poesía en prosa)

Mientras ocupaba gran parte de mis días en realizar tareas altamente prácticas y reordenaba mi mundo emocional, la lluvia de mayo en Madrid me conectó con la esencia del agua, con la bendición del alimento, con la purificación del cuerpo y el alma.



Llueve

Cae eternamente el rocío vivo desde las alturas… y reviven los sonidos claros e inequívocos del tiempo eterno. Revive también el aroma de la tierra, la esperanza de las flores, de los simples y grandiosos animales, de los peces…

la vida tiene ese sonido que de a uno tintinean contra el polvo, los tejados, las piedras, las hojas de las plantas. Brilla el suelo, se desploma la prisa (después de las prisas por las calles), cambia el tiempo en los relojes, nutren las capas minerales el torrente viviente que discurre por entre los campos y debajo de las avenidas.

Ese aroma, ese sonido, el proceso del río, la vida de los mares, el castigo a la inconsciencia humana, se suman desde el tímido rocío, desde el cúmulo de nubes, desde el blanco, o el gris, o los rosados rojizos amarillos de los atardeceres.

Rugen las alturas, se abren los cielos, canta la naturaleza con voz intensa…  que despierten los vivos… que se acunen los que pueden dormir la siesta…

Sigue el tiempo sin tiempo alimentando pacientemente el decurso de las olas sin mar, del frío sin pieles, de la gota que atraviesa su presente individual integrándose en el medio del sentido de su andanza.

Cae el alimento sagrado de los suelos, revive todo, suena todo, se hace presente el mundo que fu siempre con todos.


Llueve.

Pablo Rego
©2008 - Sevilla la Nueva - Madrid - España

sábado, 4 de marzo de 2017

Ego (poesía)


Este es un texto poético que escribí en 2002. Quizá no tenga la estética que más me gusta, viéndolo desde la perspectiva de quince años más adelante. Pero vale la intención, la fuerza del descubrimiento que viví por aquellos tiempos. Vale también lo que dice, porque habla sobre algo que hay que aprender a moderar y que ante nuestras distracciones puede escaparse y crear un mundo propio que nos destruye como seres humanos, atentando contra la salud de la creatividad y el amor.

Ego

Inconscientes montañas de huesos.
Mínimos seres ensombrecidos por la eternidad.
Imágenes verdaderas exaltan la comprensión.

El día y la noche existirán
más allá de tus esfuerzos…

Difícil es cargar con el monstruo,
alimentarlo, llevarlo contigo siempre;
y a medida que pase el tiempo
perecer bajo su peso.

¿Por qué crees que necesitas
engrosar la piedra que te aplastará?

El sin sentido de mostrar,
de mirarnos en el deforme espejo
de lo bajo y lo inmediato.
Locas corduras de humanos miopes.

Estar liviano para crecer
es degradar a la espada
que nos apunta desde arriba
para ser nada y ser todo.

El nombre del planeta
es aprehensión del hombre
y la celeste trascendencia
excede nuestro límite.

No muestres ni demuestres,
no te compares, no te vendas,
mírate sin las gafas de los otros
y relájate en el goce de la existencia.

La ambición tapa la miseria,
las metas del ser-engranaje
disimulan lo pequeño
y ocultan la utopía del amor.

Atrévete a saltar ahora…
y a salir del hueco del murciélago.

Pablo Rego - ©2002